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Andrés Gallegos en Turquía: el desafío de mantener la tarjeta en el DP World Tour

El golfista lobense de 30 años debuta en el Turkish Airlines Open tras superar los nervios iniciales en el segundo circuito mundial.

Redacción3 min de lectura
Andrés Gallegos en Turquía: el desafío de mantener la tarjeta en el DP World Tour
Andrés Gallegos en Turquía: el desafío de mantener la tarjeta en el DP World Tour

Andrés Gallegos, el único golfista argentino en el DP World Tour, se prepara para su debut en el Turkish Airlines Open de Antalya. Con 30 años y surgido del Aeroclub Fortín Lobos, el jugador enfrenta su primer año en el segundo circuito del golf mundial tras clasificarse por la escuela europea en noviembre pasado. El torneo reparte 2.750.000 dólares en premios.

Gallegos apostó fuerte a esta oportunidad. Hasta hace un año daba clases de golf para vivir; hoy compite en uno de los circuitos más exigentes del planeta. Aunque no superó los cortes en sus primeros torneos australianos, logró pasar su primera ronda en Kenia en febrero y ganó confianza en sus participaciones posteriores. En el National Golf Club de Belek practica mientras aves exóticas revolotean entre los árboles de ese par 72.

En conversación con Demo Diario antes de competir, Gallegos describió su experiencia como la de un estudiante universitario que rinde exámenes en cada torneo. "Estoy aprendiendo de a poco, pero a la vez sintiéndome más confiado y más parte del tour", explicó. Reconoció que en la primera parte del calendario sus nervios jugaron en su contra. "Cuando entrás en un lugar nuevo cuesta un poquito. Hay veces que la cabeza juega una mala pasada y no deja jugar libremente", sostuvo.

Las primeras participaciones le mostraron que las canchas del DP World Tour requieren estrategias distintas a las que conocía. "Los campos están seteados diferente al PGA Tour Latinoamérica o el Tour Argentino, con banderas más difíciles. Eso me sacó del corte en Australia", recordó. Sin embargo, descubrió que una vez que domina el planteo táctico, su juego fluye con naturalidad. En Kenia fue el punto de quiebre: "Fue la semana más normal, en la que mejor pensé y trabajé. Me ayudó a darme cuenta que si juego normal es como cualquier otro tour".

Gallegos señaló que los números de ranking y puntos influyen, pero procura no obsesionarse con ellos. "Por suerte mi equipo no me exige desde lo económico ni en cuanto a puntos", afirmó. Tiene un sponsor principal y distintos patrocinios que lo respaldan, lo que reduce la presión inmediata de resultados. Aún así, reconoce que mentalmente aún no alcanza esa zona de comodidad que permite hacer bajos scores consistentes.

La experiencia de clasificar para el DP World Tour casi por sorpresa contrasta con su momento actual. Hace poco más de un año, sin sponsor y dando hasta tres clases diarias, recibió la oferta de un socio para organizar un torneo de recaudación que le permitiera viajar a la escuela clasificatoria en Tarragona, España. "Justo cuando menos preparado me sentía golfísticamente, porque no estaba entrenándome la misma cantidad de horas, apareció mi mejor golf", relató con ironía.

Sobre si le gustaría volver a la docencia, fue tajante. Cuando metió el putt decisivo en la final de la escuela, dijo para sí: "No tengo que dar más clases". Si bien reconoce que comparte con gusto con golfistas aficionados, prefiere dejar eso atrás. "Una clase es sinónimo de que, desgraciadamente, no estás compitiendo", explicó.

El apoyo desde su ciudad de Lobos y desde Argentina en general lo sostiene. "Es impresionante la cantidad de mensajes por semana que me llegan", reveló. A miles de kilómetros, siente el respaldo de quienes lo vieron crecer en el golf local. Ahora, en Turquía, Gallegos busca consolidarse en un torneo de envergadura. "En el golf tenés que aprender a convivir con los temblores del cuerpo", reflexionó, capturando la esencia de la presión que experimenta semana tras semana en el segundo mejor circuito del mundo.

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