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Cine vs streaming: se abre una batalla definitiva por la experiencia audiovisual

Después de años de declive, los estudios y directores lanzan una ofensiva para recuperar al público de las salas, mientras las plataformas pierden tracción.

Redacción3 min de lectura
Cine vs streaming: se abre una batalla definitiva por la experiencia audiovisual
Cine vs streaming: se abre una batalla definitiva por la experiencia audiovisual

El enfrentamiento entre cine y streaming llegó a un punto de inflexión. Después de varios años de caída en la asistencia a salas, especialmente tras la pandemia, la industria audiovisual enfrenta ahora un escenario de hostilidades abiertas donde ambos modelos compiten no solo por el público, sino por la supervivencia económica. La recaudación global en salas durante el primer cuatrimestre de 2025 aumentó alrededor de 22% respecto al período anterior, mientras que el streaming se mantiene estancado.

Las señales de esta batalla se multiplican. A principios de la semana pasada, los realizadores de Proyecto: fin del mundo celebraron que la película postergase indefinidamente su salida en plataformas. Más relevante aún: el film es de MGM, subsidiaria de Amazon, que posee Prime Video como negocio propio. Que un estudio festeje públicamente que su película no llegue a streaming representa un cambio cultural colosal. El film ampliará su presencia en salas IMAX, donde realizó gran parte de su recaudación. Lo que subyace es la consolidación de una defensa de la experiencia inmersiva en salas, aquello que las plataformas no pueden ofrecer. En Argentina, Homo Argentum siguió la misma estrategia: postergó su lanzamiento en línea por el buen desempeño en cines.

El punto central es económico: el primer dinero que recibe un estudio proviene de las entradas vendidas en el mercado local. Eso determina si una película es exitosa o fracasa. Las plataformas generan ingresos prorratados entre todo su catálogo, lo que resulta en montos significativamente menores por título. Tom Rothman, CEO de Sony Pictures, reaccionó en la CinemaCon 2026 contra el exceso de publicidad en las salas, que deteriora la experiencia del espectador. Muchos estadounidenses arriban media hora después del inicio para evitar publicidades y trailers, esperando luego que el film llegue a alguna plataforma. Salvo que su ventana en cines se extienda.

Simultáneamente, casi 4.000 personalidades de Hollywood —actores, directores y profesionales— solicitan al gobierno estadounidense bloquear la compra de Warner Bros. por parte de Paramount. La ironía es notable: estas mismas voces rechazaron una oferta anterior de Netflix, argumentando que la empresa estaba matando el cine en salas. Preferían a Paramount, un estudio histórico. Pero la realidad es más compleja: la fusión resultante tendría dos plataformas de envergadura —Paramount+ y HBO Max—, un peligro potencialmente igual o mayor al que representaría Netflix.

2026 comenzó con optimismo moderado en exhibición. Películas ajenas a franquicias como Hoppers, Michael y El Drama lograron excelentes números en salas. Hay un cambio visible en parte de la audiencia que busca nuevamente otra clase de experiencia. No es global ni evidente en su totalidad, pero está ocurriendo más allá del blockbuster típico, aunque Super Mario Galaxy encamina a ser lo más visto del primer semestre.

La industria espera con particular atención el desempeño de La Odisea, film de Christopher Nolan rodado íntegramente con cámaras IMAX. Si logra el éxito de Oppenheimer, que recaudó más de 1.000 millones de dólares a pesar de ser un drama histórico sin secuela ni franquicia, podría abrir una grieta definitiva entre ambas plataformas. El precedente de Oppenheimer resulta crucial: fue películas de calidad y experiencia inmersiva, no necesariamente superproducciones.

El streaming, por su parte, prioriza el volumen sobre la calidad. Lanza constantemente nuevos productos que se disuelven rápidamente, salvo que respondan a expectativas específicas, como ocurrió con Las guerreras K-Pop de Netflix. Notablemente, esa película, pensada solo para lanzamiento en línea, pasó por cines por presión del público y realizó un negocio monumental. Netflix ya experimenta con estrenos simultáneos en salas para eventos especiales, como hizo con el episodio final de Stranger Things.

El ciclo histórico se repite: así como el cine respondió a la televisión en los años cincuenta y sesenta con experiencias cada vez más grandes e inmersivas, ahora enfrenta al streaming apostando a lo que la pantalla hogareña no puede proporcionar. Mientras tanto, las plataformas corren el riesgo de ser percibidas como entretenimiento de menor rango, a menos que eventualmente estrenen en cines. La batalla recién comienza.

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