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Cuándo cambiar los neumáticos y qué medida elegir sin gastar de más

El desgaste del dibujo, el estado del caucho y las especificaciones del fabricante son los parámetros clave para decidir el recambio.

Redacción3 min de lectura
Cuándo cambiar los neumáticos y qué medida elegir sin gastar de más
Cuándo cambiar los neumáticos y qué medida elegir sin gastar de más

Los neumáticos son uno de los componentes más críticos para la seguridad del vehículo, pero muchos conductores postergan su reemplazo hasta que aparece una pinchadura, una vibración o una observación en la revisión técnica. Sin embargo, la decisión de cambiarlos no debería basarse en la apariencia general ni en estimaciones por kilometraje, sino en parámetros concretos que indican cuándo alcanzaron el final de su vida útil.

Para saber si es momento del recambio hay que evaluar tres factores fundamentales: la profundidad de la banda de rodamiento, el estado físico de la cubierta y las especificaciones indicadas por el fabricante del vehículo.

La profundidad del dibujo es el dato más objetivo. En Argentina, la normativa establece que los neumáticos de autos no deben tener una profundidad inferior a 1,6 milímetros en la zona central de la banda de rodamiento. Los fabricantes utilizan ese límite como referencia, y cuando se alcanza, el neumático ya pasó su vida útil legal. Para identificarlo sin medir, las cubiertas incorporan los llamados testigos de desgaste: pequeñas elevaciones dentro de los surcos principales que, cuando alcanzan el nivel del resto de la banda, indican que se alcanzó el mínimo permitido.

Ese valor, sin embargo, debe entenderse como una frontera legal y no como el punto ideal para esperar. En lluvia, ruta o a velocidades sostenidas, la capacidad de evacuar agua y mantener adherencia comienza a reducirse antes. Por eso, muchos especialistas recomiendan revisar con atención cuando la profundidad se aproxima a los 3 milímetros, especialmente si el vehículo circula con frecuencia en rutas o autopistas.

Más allá del desgaste normal, hay otras señales de alerta: cortes, grietas, deformaciones, bultos en los laterales, pérdida constante de presión, vibraciones o ruidos anormales. Un golpe contra un cordón o un pozo puede causar daños internos no visibles que comprometen la estructura interna de la cubierta.

El patrón de desgaste también importa. Si el neumático está más gastado en los bordes, pudo haber circulado con baja presión o hay un problema de alineación. Si el desgaste se concentra en el centro, probablemente se usó con presión excesiva. En estos casos, cambiar las cubiertas sin corregir antes la causa hará que el problema se repita.

La antigüedad es otro factor determinante. El caucho envejece incluso cuando el vehículo se usa poco, sin que exista una fecha de vencimiento universal. Para conocer la fecha de fabricación hay que revisar el código DOT, grabado en el lateral. Los últimos cuatro números indican la semana y el año de producción; por ejemplo, 1121 significa semana 11 de 2021.

Como criterio general, varios fabricantes recomiendan revisar con mayor atención los neumáticos que superan los cinco años de uso y reemplazar los que tienen más de diez años desde su fabricación, aunque conserven dibujo. Esto también aplica al auxilio, que muchas veces queda olvidado en el baúl.

Al comprar neumáticos nuevos, la recomendación central es respetar la medida indicada por el fabricante del vehículo. Esa información figura en el manual del usuario y en una etiqueta ubicada en el marco de la puerta del conductor, la tapa del tanque o la guantera, según el modelo.

La medida se expresa con números y letras. Un código como 205/55 R16 91V significa: 205 es el ancho del neumático en milímetros, 55 es la relación entre la altura del perfil y el ancho, R indica construcción radial, 16 es el diámetro de la llanta en pulgadas, 91 es el índice de carga y V es el índice de velocidad máxima para la que fue diseñado.

Para no gastar de más, el punto central es no sobredimensionar la compra. Pasar a una medida mayor suele encarecer el producto y puede modificar el confort, el consumo, la dirección, la respuesta de la suspensión e incluso la lectura del velocímetro. Si la medida no está homologada para el vehículo, puede generar inconvenientes en inspecciones técnicas, garantías o coberturas de seguros.

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