El Gobierno respalda con datos que los salarios no cayeron con la inflación
Milei y su equipo utilizan cifras del SIPA y cuestionan los informes del Indec para argumentar que no hay deterioro en ingresos ni empleo.

El Gobierno de Javier Milei sale a confrontar la percepción generalizada de que los argentinos no llegan a fin de mes. Con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y un recálculo de desempleo que excluye planes sociales, busca instalar que los salarios y el empleo no han empeorado desde el inicio de la gestión libertaria, contrario a lo que muestran otros indicadores oficiales.
La estrategia del Ejecutivo se apoya en tres frentes. Primero, sostiene que el SIPA refleja mejor la realidad de los salarios privados registrados porque captura bonos no remunerativos y extras que otros índices ignoran. Segundo, argumenta que el desempleo estaba inflado por casi 1,3 millones de beneficiarios del Potenciar Trabajo, un plan social que el Indec contabilizaba como ocupados. Tercero, responsabiliza del malestar económico no a caídas salariales sino al cambio de precios relativos: servicios esenciales como luz, gas y transporte subieron muy por encima de la inflación general.
Julio Cordero, secretario de Trabajo, explicó en un encuentro con periodistas que las paritarias en este Gobierno buscan un piso que no obligue a ninguna empresa a cerrar. "Esto se da a través de distintos premios, a veces no remunerativos, que no impactan en el salario paritario pero sí intervienen en el ingreso real", señaló el funcionario. Cordero celebró además el fallo judicial que dejó vigente la reforma laboral.
Los datos del SIPA muestran que, con base 100 en noviembre de 2023, el salario medio privado se recuperó tras el ajuste inicial y en septiembre pasado se ubicaba un 3% por encima del inicio de la gestión, según proyecciones a febrero. En contraste, el Índice Salarios del Indec marca un deterioro de 4% para el mismo período. El Indec utiliza una metodología distinta: mide qué pagan las empresas por puesto de trabajo, no necesariamente el salario del trabajador que lo ocupa.
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) mostró salarios registrados por debajo de noviembre de 2023, aunque reflejó un fuerte rebote en ingresos informales. Existe debate entre expertos, incluso dentro del Indec, sobre si los cambios en la captación de estos datos impactaron en los informes de pobreza que la institución elabora.
Un dato que preocupa al Gobierno es la caída del empleo privado registrado. Desde que Milei asumió, se perdieron más de 180.000 puestos de trabajo formales privados, una variable con 8 meses sin crecimiento. En tanto, el trabajo independiente y las changas informales fueron los únicos que ganaron ocupados. El Gobierno señala que los monotributistas —generalmente profesionales— tienen ingresos más altos que los trabajadores privados registrados, en brechas que oscilan entre 4% y 11% según el segmento.
Sobre el desempleo, el ejecutivo realizó un recálculo controversial. Excluyó a 950.000 beneficiarios del Potenciar Trabajo que consideraba "ubicables" en el mercado laboral. Con esa metodología, el desempleo del primer trimestre de 2024 hubiera sido 9,3% en lugar del 7,7% que reportó el Indec. Actualmente, ambas mediciones coinciden en 7,5%, dato que el Gobierno utiliza para sostener que el desempleo bajó sustancialmente.
Cuando se le preguntó por qué persiste la sensación de crisis económica pese a estos números, el equipo económico apuntó al cambio en precios relativos. Los servicios públicos —luz, gas, agua, transporte— subieron muy por encima de la inflación general y son gastos fijos que no se pueden reducir. Esto dejó a las familias con menor ingreso disponible para educación privada, prepaga, auto y ocio. De hecho, consultoras como Empiria, Ecolatina y Equilibra prefieren usar el indicador de ingreso disponible del hogar, que aún se ubica por debajo del nivel de noviembre de 2023 según varias mediciones, aunque hay discrepancias metodológicas sobre este punto.


