Política

El test pendiente del plan Milei: lograr que la estabilización macro se renueve en las urnas

Con caída de confianza y deterioro del empleo, el Gobierno enfrenta el mismo riesgo que Macri: que los ciudadanos rechacen la racionalidad económica por sus costos presentes.

Redacción3 min de lectura
El test pendiente del plan Milei: lograr que la estabilización macro se renueve en las urnas
El test pendiente del plan Milei: lograr que la estabilización macro se renueve en las urnas

La Argentina está atrapada en un ciclo político que desafía la viabilidad de cualquier programa macroeconómico racional. El Plan Milei-Caputo ya logró lo que parecía imposible: ganar elecciones con promesa de ajuste fiscal. Pero enfrenta ahora el test definitivo que aún no ha superado ningún gobierno no peronista en democracia: renovar ese mandato cuando los beneficios macro aún no alcanzan los bolsillos de los votantes.

El patrón se repite. Mauricio Macri también llegó con promesa de racionalización económica y obtuvo un interregno de cuatro años. Pero cuando enfrentó las elecciones de 2019, la sociedad hizo su balance: inflación de 54 por ciento, aumento de pobreza, y aunque finalmente alcanzara el déficit cero, fue demasiado tarde. El kirchnerismo retornó.

Hoy, los indicadores advierten sobre el peligro de una repetición. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella registró una caída de 12,1 por ciento respecto de marzo, acumulando cuatro meses consecutivos de deterioro en 2026. La caída interanual alcanza 13,2 por ciento. En paralelo, 41,9 por ciento de las pymes redujo personal en los últimos seis meses, según la encuesta semestral del IAE Business School. Más preocupante aún: 31,1 por ciento de las pymes anticipa despidos en los próximos seis meses, cifra que representa un salto relevante respecto de mediciones anteriores.

El deterioro de la economía real plantea una pregunta incómoda para el Gobierno: ¿alcanza con estabilidad macroeconómica si el salario real, el empleo y la actividad económica se contraen? Los efectos colaterales del ajuste están produciendo, hoy, un rechazo que podría convertirse en electoral.

Desde el centro derecha se plantean dos caminos para evitar el colapso político. Uno es la reelección de Javier Milei como garantía de continuidad. El otro, propiciado por figuras como Luciano Laspina, presidente del think tank Cippec, apunta a un consenso preideológico interpartidario que incluya respeto de contratos, equilibrio fiscal y fin del financiamiento monetario del déficit.

Ambas opciones exponen debilidades. Un consenso macro con el kirchnerismo parece imposible: su ADN político incluye desestabilización macroeconómica como herramienta de poder. Las investigaciones sobre SIRA y dólar blue durante la gestión de Sergio Massa bajo la presidencia de Alberto Fernández mostraron que la política macroeconómica se convirtió en oportunidad de corrupción. ¿Cómo negociar estabilidad con quien ve la macro como fuente de discrecionalidad y ganancia ilegal?

La reelección mileísta, por su parte, revela una limitación inquietante del plan. Si la única garantía de continuidad es una hegemonía electoral permanente del mileísmo, el proyecto tiene un problema de fondo: ninguna coalición política dura para siempre. En algún momento llega la alternancia. Una macroeconomía verdaderamente sostenible debería ser a prueba de cambios de gobierno. Los votantes del partido saliente deberían tener incentivos para mantener el rumbo, incluso si gana la oposición.

Que el Gobierno agite el fantasma del riesgo kirchnerista como argumento electoral es, en sí mismo, un síntoma: sugiere que los resultados del plan no son aún incuestionables. Si los logros fueran claros, bastarían para ganar. La necesidad de movilizar el miedo indica debilidad.

El desafío interpela a todos. Para el Gobierno, porque expone límites que la teoría económica pura no resuelve. Para la oposición, porque los fracasos del kirchnerismo quedan grabados en la memoria. Y para la ciudadanía, porque plantea una encrucijada de paciencia histórica: ¿puede esperar a que los beneficios macro se traduzcan en bienestar micro, o rechazará el ajuste por sus costos presentes?

Milei 2023 ganó con la promesa de cambio. Milei 2026 debe demostrar que ese cambio se instala como sentido común político, capaz de sobrevivir a su propia alternancia. Eso sí sería un test sin precedentes en la Argentina.

Más en Política