Fentanilo mortal: 121 muertes y cinco kilos desaparecidos
La justicia investiga la tragedia sanitaria vinculada a laboratorios contaminados mientras persiste el misterio sobre el destino de una cantidad letal de droga.

Hace un año, guardias hospitalarias comenzaron a reportar muertes inexplicables. El Hospital Italiano de La Plata identificó que dos bacterias habían ingresado al cuerpo de los fallecidos tras recibir fentanilo contaminado, elaborado por HLB Pharma y Laboratorios Ramallo. El descubrimiento marcó el inicio de la tragedia sanitaria argentina más grave de las últimas décadas.
Hasta el momento se registran 121 muertes confirmadas y un número indeterminado de enfermos que perdieron la vida sin que se identificara la causa real de sus fallecimientos. Los hermanos Ariel y Diego García Furfaro, dueños de ambas empresas, están detenidos como principales imputados por delitos contra la salud pública.
La investigación judicial determinó que los laboratorios operaron con indiferencia deliberada por la vida humana. El juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, estableció en primera instancia que se permitió que miles de unidades defectuosas llegaran al mercado sin detener la producción ni investigar las anomalías. Según la sentencia, la estructura funcionó como una máquina criminal disfrazada de industria farmacéutica.
Un misterio envuelve los cinco kilogramos de fentanilo que desaparecieron entre el momento de las primeras muertes y los allanamientos ordenados por la justicia. Los García Furfaro afirmaron que fueron quemados y destruidos, pero el destino real sigue siendo una incógnita. Según la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), una dosis de apenas 0,2 gramos es letal para una persona. El fentanilo resulta aproximadamente 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más potente que la heroína en uso analgésico.
Documentos incluidos en el expediente revelan el nivel de negligencia en las operaciones. Una captura de pantalla del teléfono de Wilson Daniel Pons, uno de los procesados, muestra diálogos donde una empleada pregunta: "¿Qué hago, miento en los reportes?". Pons responde: "Me parece que no queda otra que mentir". El intercambio se refería al propofol, sustancia que ahora es protagonista de las organizadas "Propofests" donde circulan drogas anestésicas sin control.
La muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar, de 29 años, hallado sin vida el 20 de febrero en su departamento de la calle Juncal al 4600, confirmó que los problemas trascendieron a los laboratorios. Su fallecimiento expuso una trama que involucra a profesionales de la salud de distintos hospitales porteños, complicidades, robos de medicamentos y consumo incontrolado de drogas de alto riesgo.
Hasta ahora, la investigación se concentró en los propietarios y responsables técnicos de los laboratorios. Sin embargo, el avance sobre las relaciones políticas que tejieron los García Furfaro ha sido limitado. Se conoció que los hermanos manejaban una fortuna considerable vinculada al negocio farmacéutico y que contaban con conexiones políticas tanto en Argentina como en Paraguay. Ese entramado de poder, crucial para explicar cómo operó impunemente la operación criminal durante meses, permanece en gran medida sin esclarecer.


