La aprobación de Milei cayó a 34%: el peor registro desde que asumió
El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella registró una caída de 12,1% en abril, mientras crece la percepción de que la política económica oficial es responsable de los problemas del país.

La imagen del Gobierno atraviesa su momento más crítico desde la llegada de Javier Milei al poder en diciembre de 2023. Según el encuestador Hugo Haime, la aprobación de la gestión presidencial se ubicó en 34% en abril, perforando el piso histórico de 37% registrado en marzo y septiembre pasado, cuando el oficialismo perdió las elecciones bonaerenses. La desaprobación alcanzó el 63%, su nivel más elevado.
El deterioro se refleja también en el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). El indicador, que va de 0 a 5, registró 2,02 puntos esta semana, lo que representa una caída de 12,1% respecto del mes anterior. Aunque no es el peor índice de toda la trayectoria del Gobierno —en septiembre pasado había estado en 1,9—, la velocidad de deterioro preocupa en la Casa Rosada y entre los sectores que respaldan la administración.
Con estas cifras, la correlación histórica entre el índice de confianza y el desempeño electoral sugiere que el oficialismo obtendría cerca de 40% de los votos en una elección, si la tendencia se mantiene. En octubre pasado, cuando el Gobierno ganó las elecciones legislativas, el índice convertido a escala de 100 puntos se situaba en 42%, coincidiendo exactamente con el resultado de las urnas.
Un cambio de especial relevancia aparece en las mediciones de responsabilidad política. Por primera vez en toda la gestión, los ciudadanos que atribuyen los problemas económicos a la política económica de Milei superan a quienes los adjudican al kirchnerismo. Aquellos que responsabilizan a ambos administraciones por igual se ubican en 26%. Este quiebre marca un giro significativo: el electorado comienza a trasladar la culpa de la crisis heredada hacia la acción del Gobierno actual.
Desde el oficialismo circulan dos interpretaciones. Una sostiene que la caída es reversible y obedece a factores coyunturales: la inflación alta de los últimos meses por aumentos en combustibles, carne y efectos de la devaluación de 2024. Con la inflación en descenso, predice esta lectura, el salario real se recuperará y la imagen mejorará. La segunda interpretación, que domina en sectores de la base oficial, atribuye el problema a la percepción negativa generada por la cobertura mediática. Desde esta óptica, el Gobierno está haciendo las cosas correctamente pero la prensa las muestra de forma negativa. Esta interpretación ha llevado a decisiones como el cierre de la sala de periodistas en la Casa Rosada.
El trayecto político del Gobierno desde su llegada ha sido volátil. Después de ganar las elecciones de octubre, logró aprobar el presupuesto, la reforma laboral y la ley de inocencia fiscal, alcanzando un índice de considerable popularidad. Luego se derrumbó, se recuperó parcialmente tras el acuerdo con el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent, y ahora atraviesa su peor momento. La pregunta sin respuesta es si esta caída seguirá pronunciándose o si el Gobierno podrá revertirla.


