Política

Las deudas de la AFA y el patrón de Al Capone: cuando la evasión no tiene límites

La investigación judicial contra la dirigencia del fútbol argentino replica estrategias de defensa que el capo de Chicago usó hace casi un siglo.

Redacción3 min de lectura
Las deudas de la AFA y el patrón de Al Capone: cuando la evasión no tiene límites
Las deudas de la AFA y el patrón de Al Capone: cuando la evasión no tiene límites

A Al Capone lo investigaban por infinidad de delitos, pero fue la evasión de impuestos lo que finalmente lo llevó a prisión. En octubre de 1931, un tribunal de Illinois lo condenó a once años de cárcel por omitir tributos entre 1925 y 1929. Casi un siglo después, en Buenos Aires, la justicia procesa al presidente de la AFA por un cargo similar: no depositar las cargas sociales de sus empleados mientras captaba millonarios ingresos por patrocinios.

El paralelismo entre ambos casos va más allá de las cifras. Cuando Capone enfrentaba la condena, argumentó a través de sus abogados que era un "apostador en las carreras de caballos" y que por eso no se ocupaba personalmente de los temas contables. Se presentaba como un hombre "perseguido por la prensa y un gobierno opresor". La defensa buscaba trasladar responsabilidades hacia otros.

Claudio Tapia, por su parte, sostiene un argumento equivalente ante el juez Diego Amarante. Afirma haber estado 141 días fuera del país en 2024 y 139 días en 2025, lo que tornaría "materialmente imposible" su participación en la operatoria burocrática de la entidad. Si Capone se excusaba en los hipódromos, Tapia se excusa en los aeropuertos. En ambos casos, la estrategia es idéntica: negar responsabilidad directa sobre fondos que legalmente correspondían al Estado.

Pero los hechos desmienten la coartada. Durante el juicio a Capone en Chicago, un constructor de muelles de Florida testificó haber visto en la mansión de Miami dinero en efectivo "como para ahogar a un buey". La vivienda, ubicada en Palm Island, no estaba a nombre del capo. Hoy, la justicia argentina observa que la AFA capturó millonarios ingresos por sponsors mientras incumplía el pago de aportes jubilatorios de sus empleados.

El juez Amarante en su procesamiento reprocha a la dirigencia lo mismo que el fiscal George Johnson reprochaba a Capone en 1931: disponer de fondos destinados a otros "por sobre la ley". Johnson sentenciaba entonces: "Este caso será recordado porque establecerá si un hombre puede conducir sus asuntos por encima de la ley". Amarante describe el mismo patrón: "El único motivo que explica la decisión de no depositar es un afán de lucro severamente cuestionable, por el desprecio ante la situación de los jubilados".

Las apelaciones también comparten estructura. Capone cuestionó al juez Wilkerson por "animosidad" después de que cambiara el jurado completo el mismo día del inicio del debate, porque el jurado original había sido sobornado. Ahora, Toviggino, abogado de la AFA, recusa a Amarante por "enemistad manifiesta" porque el juez no le permitió salir por una puerta trasera durante una comparecencia. Además, apela el procesamiento alegando "diferencia interpretativa" sobre lo que constituye evasión tributaria.

Capone intentó escapar del juicio de Chicago fijando domicilio legal en Miami. La AFA está explorando una mudanza similar: trasladar su sede a Pilar. En el caso del capo, el estratagema falló. El 16 de octubre de 1931, el jurado regresó después de ocho horas de deliberación con un veredicto único: "Culpable".

La diferencia de tiempo es notable. Cuando condenaron a Capone, fanático del béisbol, el fútbol mundial acababa de inventarse. Hoy, con apenas 50 días para el Mundial, el fútbol argentino espera la definición de su propio juicio. La historia no se repite, pero sus patrones persisten.

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