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Luque contraataca en el juicio: cuestiona a Gianinna y presenta chats de WhatsApp

El neurocirujano declaró nuevamente ante el tribunal y respondió las acusaciones de manipulación con mensajes que sustentan su versión.

Redacción3 min de lectura
Luque contraataca en el juicio: cuestiona a Gianinna y presenta chats de WhatsApp
Luque contraataca en el juicio: cuestiona a Gianinna y presenta chats de WhatsApp

El neurocirujano Leopoldo Luque volvió a declarar en el juicio oral que lo tiene como uno de los siete imputados en la muerte de Diego Maradona y cuestionó a dos de las hijas del excapitán del seleccionado argentino. Durante su segunda indagatoria ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, Luque presentó mensajes de WhatsApp para respaldar sus versiones sobre la relación con los familiares de Maradona tras el traslado del exfutbolista a la casa de San Andrés en noviembre de 2020.

"Maradona no era fácil de lidiar y sus familiares tampoco. Pido disculpas por los comentarios peyorativos, pero descarto que haya habido una manipulación en beneficio de una persona que no sea Diego Maradona", expresó Luque. El neurocirujano defendió su decisión de no judicializar al paciente porque estaba orientado en tiempo y espacio, y recordó que Maradona se negaba a ingresar a una clínica psiquiátrica.

Con los chats, Luque buscó evidenciar que "Gianinna no quería que Verónica Ojeda visite a Maradona". Su estrategia de defensa implica responder de manera directa cada mención en su contra realizada frente al tribunal, tal como lo hizo en las dos audiencias anteriores. Esta postura contrasta con los dichos de Gianinna Maradona, quien el martes pasado señaló: "La manipulación fue absoluta y horrible".

Más allá de los argumentos del neurocirujano, el testimonio del médico emergentólogo Juan Carlos Pinto protagonizó el momento más impactante de la jornada. Pinto fue quien llegó al barrio privado el 25 de noviembre de 2020 para atender un "código rojo" y se encontró con Maradona sin signos vitales y con principios de livideces cadavéricas.

Pinto describió el estado del cuerpo de Maradona con crudeza. "Era como un globo", dijo al referirse al abdomen del exfutbolista, producto de la obesidad y la acumulación de líquido. El médico explicó que esta formación de líquido en el abdomen no es inmediata: puede provocarse en varios días y resulta observable para cualquier profesional con formación mínima.

Según Pinto, cuando ingresó a la habitación encontró a Maradona sobre una cama matrimonial. Dos personas realizaban maniobras de reanimación cardiopulmonar: un hombre hacía respiración boca a boca mientras una mujer efectuaba compresiones torácicas. Un vecino médico convocado por los vigilantes le hizo señas indicando que no había nada por hacer.

El emergentólogo aseguró que Maradona "estaba muy edematizado, con la cara muy hinchada, los miembros edematizados, abdomen globuloso". El paciente no respiraba y presentaba livideces cadavéricas, que aparecen entre dos y cinco horas después de la muerte. Pinto continuó: "No tenía pulso ni latidos del corazón. Ya estaba muerto".

Respecto al abdomen abultado, Pinto precisó que se trataba de un "paciente obeso con ascitis", es decir, la presencia de líquido suelto en la cavidad abdominal. Lo comprobó al comprimir el abdomen y enfatizó que esta condición requiere varios días para desarrollarse y es fácilmente advertible durante una internación domiciliaria.

El testigo fue categórico sobre las deficiencias del lugar donde se encontraba Maradona. "Dentro de la habitación no había elementos para decir que el paciente estaba en una internación domiciliaria, no había nada", afirmó. Faltaban desfibrilador, equipo de respiración autónoma y tanque de oxígeno, equipos esenciales para una asistencia de esa naturaleza.

Pinto contó que la familia de Maradona le pedía que continuara con las maniobras de reanimación a pesar de que no había posibilidad de recuperación. "Yo les dije que sí, pero no lo hice. Ya estaba muerto", recordó. Su testimonio provocó fuerte conmoción en Gianinna Maradona, la única familiar presente en la audiencia, quien lloró durante los detalles de las infructuosas maniobras de reanimación y evitó ver las imágenes finales del Diez.

El juicio, a cargo de los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani, cuenta con la acusación pública encabezada por Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, fiscales generales adjuntos de San Isidro. El debate continúa a medida que se conocen los testimonios de testigos clave sobre las circunstancias que rodearon la muerte del ídolo máximo del fútbol argentino.

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