Qué busca Rusia en Ucrania y por qué el resultado afectará al mundo
Expertos analizan cómo los objetivos imperialistas de Putin moldearán la seguridad global y el futuro de Europa.

La pregunta central que persigue a analistas de política internacional es simple pero decisiva: cómo terminará la guerra de Rusia contra Ucrania. Para comprenderla, primero debe entenderse por qué el Kremlin invadió en 2014 y desató su ofensiva total el 24 de febrero de 2022.
En una conferencia de prensa posterior a una cumbre en Alaska el 15 de agosto de 2025, el presidente ruso declaró que los hechos en Ucrania están vinculados a "amenazas fundamentales para nuestra seguridad". Afirmó que una solución duradera requiere "eliminar las causas profundas de esta crisis" y "restablecer un equilibrio justo en la seguridad a escala europea e incluso mundial".
Meses antes de iniciar la guerra total, el 17 de diciembre de 2021, Rusia propuso a la OTAN y Estados Unidos acuerdos sobre medidas de seguridad. El proyecto central planteaba que ningún Estado europeo podría recibir tropas o armamento de la OTAN posterior al 27 de mayo de 1997, y que la alianza debía abstenerse de ampliar su membresía, especialmente respecto a Ucrania.
Tales propuestas implicarían la retirada de fuerzas de la OTAN de 16 países miembros: Albania, Bulgaria, Croacia, Chequia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Hungría, Letonia, Lituania, Macedonia del Norte, Montenegro, Polonia, Rumania y Suecia. Todos ingresaron a la alianza después de la fecha límite impuesta por Moscú.
El objetivo declarado del Kremlin es renovar su esfera de influencia sobre territorios del antiguo Bloque Oriental y cerrar definitivamente la posibilidad de que Ucrania se incorpore a la OTAN. Esto responde a una estrategia de largo plazo: Putin sostuvo en su carta pública del 25 de abril de 2005 que la disolución de la Unión Soviética fue "la mayor catástrofe geopolítica del siglo". Desde entonces trabaja para restaurar lo que describe como la "gloria pasada" de Rusia.
Ucrania ocupa un lugar central en estos planes. El país declaró su independencia el 24 de agosto de 1991, ratificada por referéndum nacional el 1 de diciembre, en el que todas las regiones y Crimea votaron a favor. Esta salida ucraniana fue, finalmente, el desencadenante de la disolución de la Unión Soviética el 26 de diciembre de 1991.
El estratega Zbigniew Brzezinski, exConsejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, explicó en su obra Visión Estratégica: Estados Unidos y la Crisis del Poder Global por qué Ucrania es crucial para el proyecto ruso: "Sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio, pero con Ucrania conquistada, Rusia se convierte automáticamente en un imperio." Por esta razón, Putin no aceptará voluntariamente un acuerdo de paz que no incluya el restablecimiento de una neo-Unión Soviética.
Advertencias recientes subrayan los riesgos globales. El informe de la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 afirma que la agresión rusa constituye "la amenaza más significativa y directa" para la OTAN. Servicios de inteligencia estiman que Rusia podría reconstituir fuerzas para una guerra regional en el Báltico en dos años tras un eventual alto el fuego en Ucrania, o para una guerra local contra un vecino en apenas seis meses.
Las violaciones del espacio aéreo ruso en siete países miembros de la OTAN en 2025 —Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Noruega, Polonia y Rumania— evidencian ambiciones expansionistas que van más allá de Ucrania. Un triunfo ruso envalentonaría a otros regímenes autoritarios a perseguir objetivos imperialistas.
Por el contrario, si Ucrania logra detener a Rusia con apoyo eficaz de la OTAN y consigue un acuerdo de paz genuino con garantías de seguridad adecuadas, la paz y la estabilidad mundial se verían reforzadas. El desenlace de esta guerra total afectará directamente a todo el planeta.


