Reanudan búsqueda de restos en La Perla: excavaciones hasta septiembre
El Equipo Argentino de Antropología Forense iniciará trabajos en una zona de tres hectáreas del excentro clandestino cordobés donde pasaron 2500 personas durante la dictadura.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) reanuda la búsqueda de restos de víctimas en el predio del excentro clandestino de detención La Perla, ubicado en Córdoba. El Juzgado Federal N°3, a cargo del juez Hugo Vaca Narvaja, ordenó la nueva campaña de excavaciones y estudios arqueológicos en la zona conocida como Loma de Torito, dentro de la Reserva Natural Militar de La Calera.
Los trabajos preliminares comenzaron este viernes con acondicionamiento de accesos y limpieza del terreno. La etapa principal se inicia el 4 de mayo y se extenderá hasta fines de septiembre. El área delimitada abarca tres hectáreas y se encuentra junto a un sector ya investigado entre septiembre y noviembre de 2025.
La intervención se realiza en conjunto con el Servicio de Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba y la Universidad Nacional de Córdoba. El gobierno provincial y la Municipalidad de Córdoba proporcionan apoyo logístico y recursos, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Nación canaliza el financiamiento.
Los trabajos previos del EAAF durante 2025 resultaron en un avance significativo. En marzo de 2026, la Justicia reveló los nombres de 12 desaparecidos identificados a partir de fragmentos óseos hallados en excavaciones. Entre ellos figuran Carlos Alberto Dambra Villares, José Nicolás Brizuela, Ramiro Sergio Bustillo Rubio, Adriana y Cecilia Carranza Gamberale, Oscar Omar Reyes, Eduardo Valverde, Sergio Julio Tissera Pizzi y Elza Mónica Coquelli Pardo, entre otros.
La Perla operó como centro clandestino entre mediados de 1976 y finales de 1978, bajo la jefatura del general Luciano Benjamín Menéndez, uno de los hombres fuertes de la dictadura militar. Según el Archivo Provincial de la Memoria, pasaron por allí aproximadamente 2500 personas, la mayoría de las cuales permanecen desaparecidas hasta hoy.
La decisión de continuar las excavaciones se sustenta en testimonios de sobrevivientes que señalaban la existencia de fosas comunes en cercanías del predio. Esta información se corroboró con fotografías aéreas de 1979 de Loma de Torito que certificaron cuál era la zona a explorar. El hallazgo de restos en la campaña anterior abrió nuevas perspectivas sobre la ubicación de enterramientos clandestinos.
