Trump anuncia prórroga de tres semanas del alto el fuego entre Israel y Líbano
El mandatario estadounidense recibió a embajadores de ambos países en la Casa Blanca y expresó optimismo sobre alcanzar la paz este año.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que el alto el fuego entre Israel y Líbano será extendido por tres semanas en un intento por dar margen a las negociaciones en curso y evitar una nueva escalada en la frontera sur, donde las fuerzas israelíes mantienen enfrentamientos con Hezbollah.
Trump realizó el anuncio durante reuniones en la Casa Blanca con enviados de ambos países. El mandatario aseguró que existen "grandes posibilidades" de alcanzar un acuerdo de paz este mismo año, en una señal de optimismo que contrasta con la persistencia de enfrentamientos sobre el terreno. "Creo que existe una muy buena posibilidad de alcanzar la paz. Creo que debería ser algo sencillo", dijo a periodistas.
Trump también anunció que pronto habrá una reunión tripartita con el presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, y su par libanés, Joseph Aoun. La prórroga de tres semanas se suma a un frágil alto el fuego que había comenzado el 17 de abril con una duración inicial de diez días.
El anuncio coincide con una segunda ronda de conversaciones en Washington entre representantes israelíes y libaneses. La mediación estadounidense busca transformar este cese temporal en una instancia más duradera que permita avanzar hacia negociaciones políticas más amplias sobre seguridad fronteriza y el futuro del despliegue militar en la zona.
Sin embargo, la violencia no ha cesado. En las últimas horas, el ejército israelí informó que cohetes fueron lanzados desde el sur del Líbano hacia su territorio y que fueron interceptados. Las sirenas sonaron en la localidad de Shtula, cerca de la frontera, sin que se reportaran víctimas. El episodio ocurrió tras una serie de bombardeos israelíes en el sur libanés durante la misma jornada.
El miércoles registró el día más mortífero desde la entrada en vigor de la tregua, con al menos cuatro personas muertas en ataques israelíes en el sur del Líbano. Entre las víctimas se encontraba la periodista Amal Khalil, de 42 años, quien murió tras un bombardeo en la localidad de Al Tiri. Otra reportera resultó gravemente herida en el mismo ataque.
El presidente libanés, Joseph Aoun, y el primer ministro, Nawaf Salam, acusaron a Israel de cometer un "crimen de guerra" al considerar que el ataque tuvo como objetivo a periodistas. El ejército israelí indicó que el incidente está "bajo revisión".
Las hostilidades entre Hezbollah e Israel se reactivaron el 2 de marzo, cuando el grupo chiita abrió fuego en apoyo a Irán. Desde entonces, más de 2.400 personas han muerto en el Líbano según cifras de autoridades locales, en su mayoría en el sur del país. Más de 50.000 viviendas han sido destruidas o dañadas, de acuerdo con el Consejo Nacional de Investigación Científica libanés: cerca de 17.700 casas fueron completamente arrasadas y más de 32.000 sufrieron daños parciales.
Israel mantiene el control de una franja de territorio en el sur del Líbano de entre cinco y diez kilómetros de profundidad, con el objetivo declarado de crear una zona de seguridad que proteja a sus comunidades del norte. La presencia militar israelí en esa área es uno de los principales puntos de fricción en las negociaciones. En paralelo, Hezbollah aseguró haber lanzado drones contra posiciones de artillería israelíes en respuesta a lo que calificó como violaciones del alto el fuego.


