Política

Un video viral de una exconejita de Playboy desató una inusual reacción del Kremlin

La influencer denunció problemas económicos, censura y un clima de temor que rara vez emerge fuera de la oposición política organizada.

Redacción3 min de lectura
Un video viral de una exconejita de Playboy desató una inusual reacción del Kremlin
Un video viral de una exconejita de Playboy desató una inusual reacción del Kremlin

La influencer y modelo Victoria Bonya, conocida por su paso por las primeras ediciones del Gran Hermano ruso y su pasado como conejita de Playboy, generó un inusual debate político en Rusia tras publicar un video dirigido al presidente Vladimir Putin que superó las 30 millones de visualizaciones. En su mensaje, la bloguera —que cuenta con cerca de 13 millones de seguidores en Instagram— denunció restricciones en Internet, presiones a empresarios, problemas económicos y afirmó que "la gente tiene miedo".

La reacción del Kremlin fue inmediata y atípica. El vocero presidencial, Dmitri Peskov, reconoció públicamente la "gran resonancia" del video y la "relevancia" de los temas planteados, asegurando que se están llevando adelante trabajos a gran escala para abordar esos problemas. Peskov también afirmó que ninguna de las inquietudes expresadas "quedará sin atención".

En su intervención, Bonya puso el foco en cuestiones sensibles: desde el bloqueo de Internet hasta las inundaciones en el Cáucaso, el sacrificio de ganado en Siberia y la crisis ecológica en el mar Negro. Sin embargo, el punto más delicado fue otro. La influencer sostuvo que tanto funcionarios como figuras públicas y ciudadanos comunes evitan decirle la verdad al presidente por temor. "Usted es el presidente de nuestro país y creo que no debemos tener miedo", afirmó.

El contenido acumuló más de 1,3 millones de "me gusta" y más de 100 mil reposts, recibiendo apoyos transversales de personalidades cercanas al Kremlin, opositores y activistas en el exilio. Esa amplitud en la recepción convirtió el episodio en un síntoma de algo más profundo: la emergencia de voces con gran alcance en redes sociales que canalizan un malestar social que muchos rusos no expresan abiertamente.

Tras la respuesta oficial, Bonya publicó un nuevo mensaje visiblemente emocionada, en el que agradeció la atención del Kremlin. Entre lágrimas, expresó su preocupación por su seguridad y su futuro, aunque aseguró que "valió la pena" por haber logrado transmitir "el dolor del pueblo".

La repercusión se trasladó también a la televisión estatal. Vladímir Soloviov, uno de los presentadores más influyentes alineados con el oficialismo, invitó a Bonya a su programa Polni Kontakt. El intercambio derivó en un escándalo cuando el conductor la denigró en pleno aire. Ante la presión, Soloviov se disculpó públicamente en su propio programa, reconociendo que su comportamiento había sido "excesivamente apasionado".

Más allá del cruce mediático, analistas señalan que el episodio refleja tensiones de fondo en la sociedad rusa. Los problemas mencionados por Bonya coinciden con factores que inciden en la caída de los índices de popularidad de Putin, que registran sus niveles más bajos desde 2022. A menos de cinco meses de las elecciones parlamentarias, el partido oficialista Rusia Unida enfrenta un escenario competitivo con sondeos que le otorgan menos del 30% de intención de voto.

Uno de los puntos más sensibles es la política de restricciones en Internet, rechazada por más de dos tercios de la población. En ese contexto, Putin pareció enviar una señal durante un discurso ante legisladores en San Petersburgo, pidiendo que no se concentren exclusivamente en "restringir, sancionar y castigar". Para observadores, se trata de un indicio de que el malestar expresado en redes sociales ha logrado filtrarse hasta el centro del poder.

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