Un yate ruso de lujo atravesó el Estrecho de Ormuz sin obstáculos pese al bloqueo
El Nord, propiedad del oligarca Alexei Mordashov, completó su travesía por la zona sin objeciones de Washington ni Teherán.

El superyate Nord, propiedad del magnate ruso Alexei Mordashov, completó su cruce del Estrecho de Ormuz sin enfrentar objeciones de Estados Unidos ni Irán, pese a que la zona se encuentra bajo un riguroso bloqueo naval. La embarcación de 142 metros, valuada en más de 500 millones de dólares, realizó la maniobra tras concluir tareas de mantenimiento en astilleros de Dubai.
El hecho genera sorpresa en círculos diplomáticos. Mordashov, vinculado al Kremlin, está sujeto a sanciones internacionales, y su navegación por aguas tan disputadas evidencia la complejidad geopolítica de la región. Según fuentes cercanas al magnate, el Nord utilizó una ruta aprobada y cumplió con las normativas del derecho marítimo internacional para desplazamientos civiles en tiempos de crisis.
La travesía adquiere relevancia en el contexto de la parálisis que afecta el paso desde el estallido de hostilidades el 28 de febrero. En condiciones normales, circulan entre 125 y 140 buques diarios por el Estrecho; el conflicto redujo ese flujo a una fracción mínima de naves mercantes dispuestas a enfrentar los riesgos de la zona. Washington mantiene un bloqueo total sobre puertos iraníes, mientras el yate, bajo bandera de la Federación Rusa, avanzó sin contratiempos por el pasaje comercial más relevante del mundo para el transporte de energía.
Desde el entorno de Mordashov aseguran que Teherán no obstruyó la marcha del yate por considerarlo un buque civil perteneciente a un país amigo. Las autoridades iraníes calificaron el tránsito como pacífico y sin amenaza para su seguridad nacional. Por su parte, Washington optó por no emitir cuestionamientos, dado que el Nord no realizó escalas técnicas en puertos iraníes ni mantiene vínculos logísticos con el régimen local, factores que lo mantuvieron fuera de los protocolos de interceptación.
El contexto político es inseparable de la alianza estratégica entre Rusia e Irán. Mientras el Nord abandonaba las aguas del estrecho, la diplomacia rusa recibía en San Petersburgo al ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi. El funcionario mantuvo una reunión de alto nivel con el presidente Vladimir Putin tras participar en instancias de diálogo con mediadores en Omán y Pakistán. Este encuentro ratifica la sintonía entre ambas potencias y explica la fluidez con la que los intereses rusos operan en un territorio donde otros actores encuentran barreras.
Los sistemas de geolocalización situaron al Nord cerca de la costa de Omán el domingo. La embarcación dejó atrás un escenario de incertidumbre bélica y continúa hacia aguas abiertas. El Estrecho de Ormuz permanece como el epicentro de un frágil cese al fuego que mantiene en vilo a los mercados globales.
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