Economía

Biotecnología argentina: 340 empresas y US$1.323 millones en ventas

El sector crece con apoyo de startups y fondos de capital riesgo, pero enfrenta recortes críticos en presupuesto científico.

Redacción3 min de lectura
Biotecnología argentina: 340 empresas y US$1.323 millones en ventas
Biotecnología argentina: 340 empresas y US$1.323 millones en ventas

La biotecnología argentina atraviesa un momento de expansión impulsado por el emprendedurismo y la calidad de su capital humano. Según el Primer Censo Biotecnológico y Nanotecnológico, el país alberga 340 empresas biotecnológicas y 41 nanotecnológicas, cifra que lo posiciona entre los 10 países con mayor cantidad de firmas del sector a nivel global. En 2022, estas compañías generaron ventas por US$1.323 millones y exportaciones por US$216 millones.

El entramado productivo argentino se sustenta en capacidades científicas de alta complejidad. La biotecnología integra disciplinas como biología, química, ingeniería y farmacia, y se ha consolidado como campo estratégico para abordar desafíos globales como seguridad alimentaria, salud y cambio climático. El sector emplea a unas 20.000 personas, de las cuales más de 2.000 se dedican a investigación y desarrollo, y casi tres de cada diez trabajadores cuentan con título universitario, de acuerdo al censo realizado en 2023.

La infraestructura industrial ya instalada refuerza este posicionamiento. Las empresas biotecnológicas cuentan con 146 plantas productivas en el país, más del 60% con certificación de buenas prácticas de manufactura y el 27% habilitadas para exportar bajo normativas internacionales. Estas cifras evidencian una capacidad operativa consolidada y orientada al mercado externo.

El dinamismo emprendedor constituye otro motor del crecimiento. El 43% de las firmas tiene menos de siete años de vida, lo que refleja un ecosistema en plena renovación. Fondos de venture capital como Gridx, SF500, Aceleradora Litoral y CITES ganaron protagonismo en la creación de startups de base científica. En 2024, biotech representó más del 30% de las rondas de capital emprendedor, posicionándose como el vertical más elegido según datos de Arcap.

Sin embargo, el dinamismo del sector convive con señales de alerta en política científica. La ejecución de la Función Ciencia y Tecnología del Presupuesto Nacional cayó 11,4% en el primer bimestre de 2024 y se encamina a acumular un retroceso del 50,6% desde 2023, conforme un informe del Grupo EPC-Ciicti. De concretarse las proyecciones para este año, la inversión pública en ciencia registraría una caída adicional del 13,6%, que se suma a reducciones del 30,2% en 2024 y del 18% en 2025. Organismos clave como el Conicet, INTA, CNEA e INTI podrían perder entre 37 y 65 puntos reales en apenas tres años.

Graciela Ciccia, directora ejecutiva de la Cámara Argentina de Biotecnología, subraya una ventaja central: "la calidad de nuestros productos y las propuestas, fundamentalmente de las startups, son muy disruptivas y tienen nivel internacional". El abanico de proyectos es amplio: desde colorantes obtenidos a partir de hongos hasta nuevos inoculantes o diagnósticos de cáncer, todos anclados en una lógica de innovación aplicada a problemas concretos.

Matías Peire, fundador y CEO de Gridx, identifica la clave en transformar conocimiento científico en empresas de escala global. "La gran oportunidad que tenemos en la Argentina es aceitar ese proceso, que sea más fácil generar empresas a partir del sistema científico", sostiene. La biotecnología experimenta un cambio de paradigma impulsado por la digitalización, que reduce costos y acelera la validación de hipótesis científicas. "Hoy podés empezar una compañía con tickets iniciales de US$250.000, algo impensado hace 10 o 15 años", explica.

Nicolás Tognalli, managing partner de CITES, subraya que el ecosistema de startups se desarrolló en la última década sobre la base de investigación básica de calidad. "Hoy hay un presente interesante, con una mirada global que les permite desacoplarse muchas veces de la coyuntura local y trascender cualquier gobierno". Ya existen compañías argentinas con soluciones disruptivas que desarrollan productos sin equivalentes en otras partes del mundo.

La biotecnología argentina se despliega en múltiples verticales: salud humana y veterinaria, energía, alimentos, agro e incluso nuevos materiales. Por la historia del país, el agro y los alimentos emergen como terrenos particularmente prometedores. Diego Comerci, subsecretario de Desarrollo e Innovación de la Universidad Nacional de San Martín, sostiene: "El mundo está demandando todas estas soluciones que nosotros podemos proveer desde acá. Y lo podemos hacer a escala y a nivel competitivo".

La demanda de talento en el sector crece aceleradamente. La Universidad Nacional de San Martín registró un incremento de inscripciones que se duplicó en cinco años, con 350 inscriptos este año. La Universidad de Buenos Aires, por su parte, lanzó oficialmente su licenciatura en Biotecnología que en el primer cuatrimestre contó con más de 500 inscriptos en el CBC. Esta expansión educativa refleja cómo estudiantes secundarios visualizan el potencial de la disciplina en el mercado global.

Más en Economía