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Boca lleva 12 partidos marcando sin perder: la racha goleadora que lo ilusiona

El equipo de Ubeda encontró su mejor versión con la llegada de Bareiro y Ascacibar, y ahora es el segundo máximo goleador de la Copa Libertadores.

Redacción3 min de lectura
Boca lleva 12 partidos marcando sin perder: la racha goleadora que lo ilusiona
Boca lleva 12 partidos marcando sin perder: la racha goleadora que lo ilusiona

Boca acumula 12 partidos consecutivos marcando sin perder, una seguidilla que lo posiciona como el equipo del fútbol argentino con más partidos seguidos convirtiendo. En el mismo tramo, ninguno de los 32 participantes de la Copa Libertadores mantiene una racha similar. Con ese envión, el equipo de Claudio Ubeda visitará a Cruzeiro este martes con la intención de seguir avanzando en la competición continental.

El dato requiere contexto. Boca no jugó bien en todos esos partidos: hubo encuentros donde controló el juego y otros donde debió resistir, pero incluso en los momentos de incomodidad encontró el gol. Esa capacidad marca una diferencia sustancial con lo que exhibía semanas atrás, cuando dependía de vías limitadas como la pegada de Leandro Paredes o el desequilibrio individual de Exequiel Zeballos. Ahora puede lastimar desde la posesión, la presión o salidas rápidas, por afuera o por dentro, con goles de delanteros, volantes y defensores.

El contraste con el pasado reciente es evidente. Desde la eliminación ante Racing en el Clausura hasta el triunfo ante Gimnasia Chivilcoy por Copa Argentina, Boca era un equipo previsible, atado a la pelota parada y con dificultades para generar situaciones. En ese período había marcado siete goles en nueve partidos. Hoy suma 22 en 12 y, más allá de los números, transmite otra sensación: que siempre está cerca de convertir.

El cambio coincide con la llegada de Adam Bareiro, quien llegó como referencia de área y aportó mucho más: goles, asistencias y juego colectivo. Su presencia llevó a Ubeda a reformular el sistema táctico y darle al equipo una estructura más sólida. A partir de ahí, el resto elevó su nivel. Creció la participación de los mediocampistas en campo rival, con Santiago Ascacibar como uno de los que más pisa el área, y cambió el rol de Paredes, que dejó de ser solo un lanzador para involucrarse en la construcción y en los últimos metros.

Los goles se reparten entre varios nombres. Bareiro suma seis en esta racha, Miguel Merentiel tiene cinco, Ascacibar tres, y Paredes junto a Milton Giménez aportan dos cada uno. El factor confianza también es determinante: el equipo se siente más seguro, tanto en lo colectivo como en lo personal, porque los goles aparecen y los resultados acompañan.

Hay un rasgo adicional que marca la evolución: en estos 12 partidos, Boca no convirtió de pelota parada salvo penales. Un cambio radical respecto a ciclos anteriores cuando esa era una de sus principales herramientas. Para encontrar un tanto desde esa vía hay que remontarse al 25 de enero, cuando Lautaro Di Lollo marcó ante Riestra.

Desde el origen de las jugadas también se explica el crecimiento. Tomás Aranda, una apuesta de Ubeda, suma dos asistencias y un gol. Lautaro Blanco recuperó su nivel y acumula tres pases-gol. Los volantes también participan más del área: Paredes ante Universidad Católica, Ander Herrera con su tanto frente a Barcelona de Guayaquil, e incluso Milton Delgado en la acción del gol de Ascacibar a San Lorenzo.

Boca se posicionó entre los equipos más productivos de la Libertadores: suma cinco goles y es el segundo máximo goleador del torneo, solo por detrás de Flamengo. Aparece como uno de los equipos con mayor capacidad ofensiva tanto en su grupo como en el certamen.

La defensa también mejoró. En estos 12 partidos solo recibió goles en cinco encuentros, y nunca más de uno por partido. No es un equipo que arrase, pero los goles le permiten actuar con otro margen, sostener ventajas y atravesar momentos adversos sin riesgo.

En ese escenario, Boca se aseguró un lugar en los playoffs del Apertura, avanzó en Copa Argentina y arrancó la Libertadores con puntaje ideal. El desafío frente a Cruzeiro es importante: el equipo brasileño empezó mal el Brasileirão y recién este domingo salió de la zona de descenso, por lo que está obligado a ganar en casa para seguir en la pelea.

Para Boca, el gol dejó de ser un problema y pasó a ser su principal fortaleza: la que lo sostuvo en su peor momento y hoy lo muestra competitivo, con la ilusión de conseguir lo que hace tiempo se le niega.

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