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Boca perdió su invicto ante Cruzeiro en la Copa Libertadores tras jugar con diez

Cayó 1-0 en Belo Horizonte tras la expulsión de Bareiro; los cambios defensivos de Ubeda aceleraron el dominio brasileño.

Redacción3 min de lectura
Boca perdió su invicto ante Cruzeiro en la Copa Libertadores tras jugar con diez
Boca perdió su invicto ante Cruzeiro en la Copa Libertadores tras jugar con diez

Boca perdió su invicto de 14 partidos en la Copa Libertadores al caer 1-0 ante Cruzeiro en Belo Horizonte, en su tercer compromiso del torneo. El equipo llegaba en su mejor momento bajo la conducción de Claudio Ubeda, puntero en su grupo, pero la expulsión de Adam Bareiro en el primer tiempo y los cambios tácticos que llevaron al repliegue defensivo determinaron un resultado que cierra una racha de rendimiento que prometía más.

La roja a Bareiro en el minuto 37 llegó por acumulación de amarillas tras dos advertencias en cinco minutos. Aunque ninguna infracción fue especialmente violenta, el árbitro Esteban Ostojich aplicó el protocolo. Boca enfrentó así todo el segundo tiempo con un jugador menos, lo que obligó a Ubeda a replantear la estrategia. Sin embargo, su decisión de reforzar la defensa con una línea de cinco mediante el ingreso de Nicolás Figal por Tomás Aranda terminó siendo contraproducente: el equipo se replegó demasiado pronto y cedió territorio que Cruzeiro no había conquistado por mérito propio.

El primer tiempo fue parejo, con más fricción que claridad. Boca mostró aplomo inicial, pero Cruzeiro tomó la iniciativa con la movilidad de Matheus Pereira y el trabajo de Christian por la banda izquierda. Una amarilla temprana a Leandro Paredes, tras un empujón contra Pereira, limitó al 10 de Boca a iniciar jugadas desde campo propio. Ambos equipos llegaron al intervalo sin remates al arco, en un partido controlado por el árbitro con cinco amarillas y una roja en la primera mitad.

El equipo de Ubeda tuvo momentos de buen juego cuando logró saltear la presión con toques de primera y la participación de Aranda, quien se soltó por el centro. Pero la claridad ofensiva fue esquiva. Los avances de Marcelo Weigandt por la derecha se diluyeron sin profundidad, y Boca no supo explotar la banda opuesta con Aranda activo y Fágner, su marcador, amonestado desde los 29 minutos.

Ya con diez hombres, Boca se acomodó a un papel secundario mientras Cruzeiro asumió el protagonismo territorial, aunque sin el peso ofensivo que podría haber derivado en ventaja clara. El equipo brasileño fue lento en los traslados y careció de profundidad. Boca se mantuvo bien parado defensivamente, con Lautaro Blanco generando peligro por izquierda conforme avanzaba el segundo tiempo.

El cambio de Ubeda a los 17 minutos del complemento fue decisivo. Al ingresar Figal y retirar a Aranda, el equipo se cerró y Cruzeiro comenzó a dominar sin necesidad de ofensiva brillante. Arroyo desniveló por derecha, Romero y Gerson ganaron las segundas pelotas en el centro, y los centrales brasileños se instalaron decididamente en campo de Boca. Esos 50 metros finales fueron territorio del rival.

El gol llegó en el cierre. Kaio Jorge exigió a Leandro Brey en su única intervención clara, y en la jugada siguiente, el mismo Jorge envió un centro rasante que Néiser Villarreal empujó sobre la línea de gol. A pesar de los cinco defensores en cancha, tanto Villarreal como el lateral Kaiki estaban ahí para convertir.

Boca sigue puntero del grupo con los mismos puntos que Cruzeiro, pero este miércoles puede ser alcanzado por Barcelona de Guayaquil, que recibe a Universidad Católica. El equipo argentino se vio en la última imagen acometiendo contra el árbitro y cruzando empujones con los rivales, una postal distante de los objetivos que había llevado a Belo Horizonte, donde dejó dos puntos y también las formas en el momento en que parecía haber encontrado estabilidad.

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