Carlos III le respondió a Trump: "Sin nosotros estarían hablando francés"
El rey británico replicó con ironía en la cena de la Casa Blanca por los 250 años de independencia estadounidense.

Durante la cena de gala realizada este martes en la Casa Blanca en conmemoración de los 250 años de independencia de Estados Unidos, el rey Carlos III respondió con ironía a una broma previa del presidente Donald Trump. En su discurso, el monarca británico hizo una réplica que despertó risas y aplausos en el salón de eventos.
"Recientemente comentó, señor presidente, que si no fuera por Estados Unidos, los países europeos estarían hablando alemán. Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes estarían hablando francés", apuntó Carlos III ante los asistentes. La observación fue una devolución calculada a las palabras que Trump había pronunciado semanas atrás en el Foro Económico Mundial de Davos, donde sostuvo: "Sin nosotros, ahora mismo, todos ustedes hablarían alemán y quizás un poco de japonés".
En el registro de video, capturado durante la cena, se observa cómo Trump sonrió al escuchar el comentario del rey británico, quien lo miró directamente desde su asiento. La anécdota refleja el tono de gentilezas e ironías diplomáticas que marcó el encuentro bilateral en medio de tensiones previas entre ambos países.
Las palabras de Carlos III resonaron en un contexto histórico. Durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763), Inglaterra evitó que Francia colonizara lo que hoy es Estados Unidos, en buena medida por su superioridad naval. Ya en el siglo XX, Estados Unidos participó decisivamente en la Segunda Guerra Mundial, incluyendo el Desembarco de Normandía en junio de 1944, operación que fue clave para derrotar al nazismo en Europa.
La visita de Estado del rey al país norteamericano buscó reafirmar la alianza bilateral en medio de desacuerdos sobre temas como el rol británico y de la OTAN en la guerra de Medio Oriente. En su discurso ante el Congreso estadounidense, Carlos III subrayó que la relación entre ambas naciones era "insustituible e inquebrantable" y reconoció las diferencias, pero enfatizó los valores democráticos compartidos.
La presentación del rey británico en el Capitolio fue histórica: fue la segunda vez que un monarca británico se dirige a ambas cámaras, luego de que su madre, la reina Isabel II, lo hiciera en 1991. "La nuestra es una asociación nacida de la disputa, pero no por ello menos sólida", expresó Carlos III en esa oportunidad.
El rey llegó acompañado por la reina Camilla y mantuvieron encuentros de alto nivel con la administración Trump en un contexto donde las divergencias diplomáticas entre el Gobierno británico y la Casa Blanca habían generado preocupación en ambos lados del Atlántico. La cena de gala del martes constituyó el cierre ceremonial de una visita que combinó discursos de tono conciliador con intercambios de ingenio diplomático.


