Salud

Cómo fortalecer el sistema inmune en otoño: los pilares que funcionan

Dormir bien, comer suficiente, mover el cuerpo y gestionar el estrés son claves antes de que aparezcan los virus estacionales.

Redacción2 min de lectura
Cómo fortalecer el sistema inmune en otoño: los pilares que funcionan
Cómo fortalecer el sistema inmune en otoño: los pilares que funcionan

Las defensas no se construyen con una pastilla aislada ni con una fórmula mágica. Lo que hacemos a diario es lo que forja nuestro escudo biológico, y el otoño ofrece la oportunidad de recalibrar hábitos mientras el cuerpo se adapta al cambio de estación. Entender que la salud es una construcción cotidiana permite pasar de reaccionar ante los síntomas a prevenirlos desde antes.

Según Luisa Andreoli, ingeniera e investigadora en neurociencias, el sistema inmunológico es el más inteligente del cuerpo humano. Explicó que funciona como guardián de la homeostasis: "Restaura la armonía interna sin efectos secundarios adversos, repara desde la raíz del problema", afirmó. A diferencia de los fármacos, que generan desequilibrios secundarios, el sistema inmune comunica la recuperación de forma integral.

La inmunidad no empieza cuando aparece un síntoma. Comienza cuando se duerme bien, cuando se come lo suficiente, cuando se regula el estrés y cuando se cuida el intestino. Según la nutricionista Fiorella Vitelli, creadora de un método que integra nutrición, emociones y hábitos simples, "el sistema inmune no responde a una pastilla aislada. Responde a la coherencia diaria".

Defenderse requiere energía: fabricar anticuerpos, activar células inmunes y reparar tejidos consume recursos constantemente. Cuando el cuerpo entra en déficit crónico por dietas muy restrictivas o saltarse comidas, la prioridad cambia. El cuerpo prioriza sobrevivir en lugar de optimizar defensas. Más allá de energía, necesita micronutrientes específicos: hierro, zinc, vitaminas A, C y D, además de proteínas conscientes. Sin aminoácidos no hay anticuerpos.

Vitelli destacó que el escudo inmunológico se forja con cuatro pilares: una dieta variada basada en plantas, movimiento frecuente, descanso de calidad y gestión del estrés. Cuando el estrés se vuelve crónico impacta directo en las defensas, dejando al cuerpo mucho más vulnerable ante amenazas externas. No se trata de reforzar las defensas cuando algo falla, sino de construirlas a partir de hábitos simples y sostenibles.

La doctora Florencia Giecco, especialista en ayurveda y fitomedicina, ofrece una perspectiva diferente: "La inmunidad no es una barrera; es un sistema de comunicación inteligente que habla constantemente con el cuerpo, el intestino, las emociones y el sueño". En su visión, el sistema inmune no tiene que estar alto, tiene que estar regulado. "El concepto no es estimular la inmunidad, es modularla: regular, equilibrar, que responda cuando tiene que responder y que no se pase de rosca cuando no hay amenaza real", explicó.

Giecco identifica dos escenarios de desequilibrio: la falta de respuesta, que causa infecciones y virus recurrentes, y el extremo opuesto, un sistema hiperactivo que genera alergias e inflamación crónica de bajo grado. Para modular el sistema inmunológico desde una mirada integral, recomendó la ingesta de reishi (ganoderma lucidum), un hongo medicinal usado en medicina china tradicional hace más de dos mil años.

El reishi se conoce como el hongo de la inmortalidad o lingzhi. Lo que hace en el cuerpo tiene un nombre técnico: inmunomodulación. Esto significa que no simplemente sube o baja las defensas al azar, sino que las regula inteligentemente. Giecco basó su recomendación en estudios publicados en PubMed, la base de datos médica más importante del mundo. "Su uso está científicamente avalado a partir de los dos años de edad", precisó.

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