Doce años viajando por el mundo con sus dos perras rescatadas
Roberto Sastre, biólogo español de 35 años, recorre el planeta desde 2014 acompañado por Cocaí y Chai, dos perras que adoptó en Bolivia e India.

Roberto Sastre, biólogo español de 35 años, lleva 12 años viajando por el mundo junto a sus dos perras rescatadas: Cocaí y Chai. Desde un velero en el Mar Rojo frente a Sudán, donde completa su último viaje de casi tres años por África, el aventurero asegura que sus compañeras "significan todo" para él y que esta vida nómade no era algo planeado sino que "simplemente sucedió".
A través de su cuenta de Instagram @viajerosperrunos y su blog homónimo, Sastre documentó cómo es viajar con perros alrededor del mundo. Ha visitado casi 70 países, publicado varios libros sobre sus travesías por Asia, Sudamérica y Norteamérica, y monetiza su aventura con fotografías y relatos de sus experiencias.
En 2013, Sastre se recibió de biólogo en Madrid y realizó un máster en Brasil. Un año después comenzó desde Río de Janeiro el viaje que continúa hasta hoy. "Mi sueño era viajar por Sudamérica desde siempre", reveló, pero el giro crucial llegó en Bolivia hace casi 12 años, cuando encontró a Cocaí abandonada entre cartones en un pueblo de la yunga.
"Estaba abandonada y al principio no quería quedármela porque pensaba que no se podía viajar con perros", contó Sastre. Sin embargo, un sentimiento lo cambió todo: "Me di cuenta que su familia era yo y que no iba a estar mejor con nadie que conmigo". Con Cocaí recorrió Argentina, Bolivia, Perú, Brasil, Ecuador, Colombia, Chile, México, Estados Unidos y Canadá.
La segunda protagonista llegó en India durante la Nochebuena de 2019. Sastre estaba acampando en el desierto de Rayastán con su hermano Jorge cuando apareció una cachorra de un mes y medio. "Fue como un regalo de Navidad", recordó. La perra recibió el nombre Chai en alusión al famoso té indio. Aunque inicialmente era para su hermano, "a los pocos meses empezó la pandemia y nos quedamos en India un año y medio". Durante esa estadía, Sastre llamó a Jorge: "'Oye Jorge, no sé cómo contártelo, pero esta perra ya es mía'".
Cuando Sastre habla de sus compañeras, su devoción es evidente. "Significan todo para mí. Son las dos mejores decisiones que he tomado en mi vida", aseguró. La relación es 24/7: estamos juntos desde la alegría máxima hasta las condiciones más precarias, subrayó. Cada una desarrolló su propia personalidad: "Son el yin y el yang, el día y la noche, se complementan a la perfección".
Cocaí es tranquila y protectora, mientras que Chai es un torbellino de energía que le dio vitalidad a la mayor. "Cocaí protege a la manada. La misión de Chai es darnos alegría, es muy divertida", explicó Sastre con orgullo. Lejos de viajar solo, él repite: "Viajo con mis dos perras" y todas las decisiones sobre rutas y destinos las toman juntos.
Las perras funcionan además como puerta de entrada para conectar con los locales. "Me conectan con la gente, muchos se acercan a saludarlas y nos quedamos charlando", sostuvo. El sentido del viaje es descubrir el mundo juntos, conociendo la cultura de cada lugar. Para Sastre, el amor por los animales no reconoce fronteras y sus compañeras trascienden la condición de mascotas para ser, simplemente, la razón de cada aventura.


