El Instituto Roffo lanza una gala para recaudar fondos ante equipos obsoletos y deudas de obras sociales
El único hospital universitario dedicado al cáncer enfrenta urgencias como la reposición de un acelerador lineal que cuesta US$2 millones.

El Instituto de Oncología Ángel Roffo, centro de referencia nacional en tratamiento del cáncer, organiza una gala benéfica el 29 de este mes en Puerto Madero para financiar necesidades críticas: actualizar equipamiento, realizar refacciones edilicias y mejorar instalaciones para pacientes y personal. El hospital universitario dependiente de la Universidad de Buenos Aires atiende a 110.000 pacientes por año, pero enfrenta un equipamiento obsoleto y deudas acumuladas de obras sociales que superan los $2.100 millones.
La primera urgencia es el acelerador lineal de radioterapia, apagado desde hace un año. Su reemplazo costaría aproximadamente US$2 millones, mientras que reparar el equipo actual demanda US$400.000. Los profesionales señalan que el dispositivo, que tiene una vida útil promedio de tres años, fue utilizado durante diez años con fallas cada vez más frecuentes. "Es un equipo que trabaja todo el día", refirieron los especialistas.
Roxana Del Águila, directora general del instituto, sostuvo que el valor radica en la colaboración: "No importa el valor o con qué nos puedan ayudar, sino la cantidad de personas, instituciones, empresas o clubes que quieran colaborar". Remarcó que el Roffo es "el único hospital universitario dedicado solamente al tratamiento de pacientes con cáncer, con experiencia profesional reconocida" y con múltiples necesidades pendientes.
Según los directivos, entre los requerimientos inmediatos figuran adquirir un segundo tomógrafo para cubrir la demanda continua, actualizar el software del equipo de braquiterapia (que asciende a $8 millones anuales) e incorporar cuatro monitores multiparamétricos para completar la ampliación de la guardia. En el área de Dermatología, el dispositivo para detectar lesiones sospechosas de cáncer de piel espera actualización desde hace cinco años.
Adalberto Rodríguez, director del Área Técnica, indicó que el instituto requiere aumentar sus 60 camas actuales para cirugía y terapia intensiva. Actualmente, realiza 182 internaciones clínicas y 230 quirúrgicas por mes. En el hospital de día, entre 60 y 70 pacientes reciben quimioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas diariamente.
El financiamiento representa un conflicto estructural. La Secretaría de Educación transfiere fondos a través del Rectorado de la UBA para sueldos y servicios básicos, pero obras y mantenimiento dependen del recupero a través de obras sociales y convenios. El instituto requiere entre $1.000 y $1.500 millones mensuales para sostener prestaciones, pero enfrenta deudas significativas.
El Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), obra social bonaerense, le debe $1.400 millones, según datos del área de Administración. Otros dos gremios acumulan deudas por $700 millones. Homero Giles, presidente del IOMA, reconoció las deudas y las atribuyó al "desfinanciamiento que se acentuó" con el gobierno actual. "La cadena de pagos está rota no solo entre el Estado y lo privado, sino también entre privados", expresó.
Pese a las restricciones presupuestarias, el personal destaca logros recientes: incorporación de un sistema de planificación 3D para braquiterapia, una torre de endoscopía adquirida el año pasado para mejorar diagnóstico y tratamiento, y ampliación de la guardia. El instituto recibe 362 consultas mensuales de segunda opinión de pacientes de todo el país y del exterior.


