Final Cut, Ladies & Gentlemen: el film de 500 películas que enfureció a Scorsese
György Pálfi presenta su canto de amor al cine en el Bafici, una obra experimental construida con fragmentos de clásicos del séptimo arte.

Un muchacho común se afeita con una navaja que atraviesa varias mejillas. Una corista sensual combina los rostros de Jessica Rabbit, Nicole Kidman, Rita Hayworth y Marilyn Monroe. Sus destinos convergen a través de una puerta de múltiples formas, y él la persigue hasta un espectáculo donde sus rostros se multiplican en la admiración. Así comienza Final Cut, Ladies & Gentlemen, la película del realizador húngaro György Pálfi que se presenta por última vez este domingo en el Bafici a las 18.30 en el Teatro 25 de Mayo.
La obra de 2012 construye un relato clásico a partir de casi 500 películas de todos los tiempos, conformando un canto de amor al cine. Pálfi explicó que el film fue realizado con películas conseguidas en tiendas físicas, sometidas a un largo proceso de remasterización. La naturaleza de su producción impidió desde el inicio cualquier intención comercial.
"Fue imposible conseguir todos los derechos de las 500 películas que utilizamos", confesó Pálfi durante la presentación en el Teatro Presidente Alvear. "Entre el dinero y el arte, elegí el arte y que circule antes de ponernos a buscar los derechos de cada una". La audiencia incluyó realizadores como el argentino Alejandro Areal Vélez y el legendario crítico peruano Isaac León Frías.
El film alberga fragmentos de obras referenciales que van desde La quimera del oro hasta Star Wars; de Pulp Fiction a La Dolce Vita; desde El Ángel Azul a Matrix, pasando por Annie Hall, Belleza Americana, Psicosis, Sin Aliento, El Ángel Exterminador, Casablanca, Cinema Paradiso, Drácula, Terciopelo Azul, Amélie, Casino Royale y Amarcord.
El proceso de realización fue arduo: tres años y medio hasta lograr el primer corte. Pálfi tenía una estructura de guion y carpetas donde coleccionaba fragmentos que se ajustaban a la trama: abrazos, besos, caminatas. El "actor" protagónico comparte rostros de Sam Neil, Jack Nicholson, Marlon Brando, Harrison Ford, Jean-Paul Belmondo y Tony Leung. La "actriz" principal reúne características de Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, Anouk Aimée, Judy Garland, Giulietta Massina y Mia Farrow.
Cuatro montajistas trabajaron en la edición: Judit Csako, Karolu Szalai, Nora Richter y Reka Lemhenyi. El resultado cuenta una historia de amor absolutamente convencional que abraza todos los giros del melodrama clásico.
El film se sustenta en dos ideas: el reciclaje de material previo pero completamente identificable para el cinéfilo, y la narrativa asociativa presente en las vanguardias europeas de inicios del siglo XX. Esto permite crear un nuevo concepto a través del montaje. Un sutil manejo de la banda sonora —que recurre a clásicos identificables— da coherencia a los diálogos originales y permite que la identificación de los fragmentos sea progresivamente reemplazada por el seguimiento de la historia.
"A pesar de que el guion es muy simple y esquemático, la potencia de las imágenes es tal que se termina imponiendo la emoción", afirmó Pálfi. La paradoja es que cuanto mayor sea el reconocimiento cinéfilo de los fragmentos, mayor será el disfrute apelando a memorabilia y nostalgia, construyendo un homenaje a la historia del cine desde su concepción más canónica e industrial pero con absoluta intención experimental e independiente.
Cuando se estrenó en Budapest, Pálfi invitó a directores y técnicos vivos de las películas incluidas. Prácticamente ninguno asistió. Consultado sobre comentarios negativos de directores incluidos, destacó que recibió un mensaje muy crítico de Martin Scorsese por WhatsApp. "Para mí, estaba un poco celoso de que habíamos incluido poco de su cine en la película y porque a él no se le había ocurrido hacer algo así", concluyó Pálfi con ironía.


