Astronomía

La NASA confirma cambios en la rotación de la Tierra: qué significa para los sistemas de precisión

La duración del día varía por la gravedad lunar y el cambio climático, con impacto en satélites y navegación.

Redacción2 min de lectura
La NASA confirma cambios en la rotación de la Tierra: qué significa para los sistemas de precisión
La NASA confirma cambios en la rotación de la Tierra: qué significa para los sistemas de precisión

La duración del día no es una medida fija. La rotación de la Tierra presenta variaciones constantes que, aunque imperceptibles en la vida cotidiana, pueden detectarse con gran precisión. Un estudio publicado en PNAS confirmó que la duración del día cambia levemente por múltiples factores que actúan sobre el planeta de forma permanente.

La Luna juega un papel central en este fenómeno desde hace millones de años. Su gravedad genera mareas en los océanos que producen fricción y actúan como un freno en la rotación terrestre. A lo largo del tiempo, este efecto ha alargado los días de manera progresiva, en un equilibrio delicado con otros fenómenos como la atmósfera, que también influye en el ritmo de giro del planeta.

En las últimas décadas se sumó un factor nuevo que modifica ese equilibrio: el cambio climático. Investigaciones de la NASA señalan que el deshielo de los polos, la pérdida de agua subterránea y el aumento del nivel del mar redistribuyen la masa terrestre, lo que impacta en la velocidad de rotación. Cuando esa masa se desplaza hacia zonas más cercanas al ecuador, la Tierra gira un poco más lento.

Estas variaciones afectan milisegundos en la duración del día, pero resultan fundamentales para sistemas que requieren precisión extrema, como satélites de comunicación, redes de navegación GPS y telecomunicaciones. Por eso existen los segundos intercalares, ajustes que permiten sincronizar el tiempo civil con el tiempo astronómico. Cada tanto, un segundo adicional se suma al calendario para mantener los relojes alineados con la rotación real del planeta.

La posibilidad de días de 25 horas está lejos de materializarse. Se necesitarían millones de años para que ese cambio sea perceptible en la experiencia humana. Sin embargo, estas variaciones mínimas reflejan un fenómeno más profundo: la Tierra es un sistema dinámico en permanente transformación. Incluso cambios de milisegundos en la duración del día evidencian el impacto de fuerzas naturales y del cambio climático, dejando una huella medible en la forma en que gira nuestro planeta.

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