Cultura

Mo Yan en la Feria del Libro: «Preferiría haber tenido comida de niño»

El Nobel de Literatura 2012 llega a Buenos Aires como uno de los invitados destacados, con una obra que mezcla tradición china y técnicas occidentales.

Redacción2 min de lectura
Mo Yan en la Feria del Libro: «Preferiría haber tenido comida de niño»
Mo Yan en la Feria del Libro: «Preferiría haber tenido comida de niño»

Mo Yan, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2012, participa hoy de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires como uno de los narradores más ambiciosos de la literatura contemporánea. Su trayectoria combina innovación técnica occidental con expresiones genuinas de la cultura popular china, un objetivo que el autor se propuso hace décadas.

El escritor nació en un contexto de extrema pobreza rural, pasó hambre durante su infancia y se enroló en el ejército. Esa experiencia de privación atraviesa toda su obra, que incluye más de una docena de novelas traducidas a nivel mundial. En una reciente entrevista, realizada en el Museo de la Literatura Moderna de Pekín, Mo Yan reflexionó sobre cómo esa dureza infantil moldeó su vocación literaria.

Cuando se le preguntó si su infancia marcada por el hambre fue determinante para su carrera, respondió con una reflexión incisiva: "Si me hubieran dado una infancia más feliz, con suficiente comida, preferiría no haber sido escritor". El autor explicó que un vecino le contó alguna vez que los escritores comían tres veces al día, lo que despertó su vocación, pero reconoció el sacrificio emocional que implicó dejar la escuela a los 12 años para trabajar.

Mo Yan describe sus novelas no como fotografías de la realidad, sino como fermentos narrativos que nacen de recuerdos infantiles, algunos exagerados. En obras como "La vida y la muerte me están desgastando", los animales ocupan un lugar central porque en su infancia pastoril conocía mejor a las bestias que a las personas. Esa inmersión en la vida rural, el conocimiento del trabajo físico duro y la observación de las sombras del corazón humano se convirtieron en fuentes inagotables de inspiración.

Sobre su seudónimo, "Mo Yan" —que significa "no hables"—, el autor recordó que sus padres le enseñaron de niño a callar para evitar problemas. "Así que les hice caso y no hablé. Pero sí he escrito. He escrito mucho", afirmó. El nombre también refleja su rechazo a la palabrería vacía y su compromiso con palabras verdaderas.

Respecto a la carencia de educación académica formal, Mo Yan reconoce tanto ventajas como desventajas. Trabajar junto a adultos desde temprano le permitió acceder a experiencias que otros niños no vivían, pero le causó profunda soledad y carencias en conocimientos fundamentales. "Si estuviera en mis manos, no aceptaría dejar los estudios tan pronto simplemente para ser escritor", confesó.

Su generación de autores, nacida en los años 50 y 60, experimentó una transformación radical cuando llegaron a China las traducciones de escritores occidentales como Faulkner, García Márquez y Vargas Llosa. Esa apertura permitió que Mo Yan y sus contemporáneos adoptaran técnicas narrativas innovadoras para contar sus propias historias con una profundidad y libertad hasta entonces inéditas en la literatura china. El resultado fue una obra que no imita corrientes existentes, sino que construye algo enteramente nuevo.

Más en Cultura