Mussolini ejecutado: el fin del dictador fascista italiano en 1945
El 28 de abril de 1945, partisanos italianos capturaron y fusilaron al líder fascista junto a su amante; sus cadáveres fueron exhibidos públicamente en Milán.

Benito Mussolini, dictador fascista de Italia durante casi dos décadas, fue capturado y ejecutado el 28 de abril de 1945 por partisanos italianos en una villa a orillas del lago de Como. Su amante, Claretta Petacci, corrió la misma suerte. Al día siguiente, ambos cadáveres fueron colgados de los tobillos en una estación de servicio de la Plaza Loreto en Milán, donde multitudes se acercaban para insultar y verificar la identidad del temido Il Duce.
Mussolini accedió al poder en octubre de 1922 tras la histórica Marcha sobre Roma, cuando aproximadamente 40.000 camisas negras desfilaron por la capital italiana. El Rey Víctor Manuel III, buscando evitar enfrentamientos, le solicitó que formara gobierno. El líder fascista aprovechó su carisma, habilidad oratoria y aparato de propaganda para ganarse el apoyo de sectores temerosos del avance comunista, fundando el Partido Nacional Fascista con el fascio como símbolo.
A partir de 1926, Mussolini consolidó una dictadura totalitaria. Utilizó cuatro atentados contra su vida como pretexto para proscribir partidos políticos, cerrar el parlamento, controlar medios de comunicación y establecer tribunales propios que aplicaban pena de muerte a cualquier insurrecto. Sus opositores enfrentaban el exilio, el silencio forzado o la muerte.
En junio de 1940, poco antes de un año desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Italia declaró la guerra a las fuerzas aliadas bajo la alianza con Adolf Hitler. El país se integró al Eje Berlín-Roma-Tokio. Mientras los alemanes avanzaban en el norte de Europa, las tropas italianas debían ocupar territorios del Mediterráneo como Grecia, Albania y regiones del norte de África. Sin embargo, nunca lograron grandes avances militares.
El colapso comenzó en julio de 1943 cuando los aliados invadieron Sicilia. Mussolini, atemorizado por Hitler y rehusándose a rendirse ante el inevitable avance enemigo, generó creciente descontento interno. El 24 de julio fue destituido de primer ministro y encarcelado en el hotel Campo Imperatore en Abruzzo. Solo tres meses después, el 12 de septiembre, paracaidistas nazis lo rescataron en la Operación Roble, ordenada por Hitler.
Los alemanes trasladaron a Mussolini al norte de Italia, donde presidió un estado títere llamado República Social Italiana o República de Salò, ubicada en la región de Lombardía a orillas del lago de Garda. En este rol ficticio, el antiguo dictador vivía prácticamente como prisionero alemán, sin poder real sobre su destino.
Para mediados de 1944, los aliados ya habían capturado Roma y Florencia, avanzando inexorablemente hacia el norte. La caída de la República Social Italiana era inminente. Los partisanos italianos antifascistas, que habían sufrido la represión sangrienta del régimen durante casi veinte años, estaban decididos a capturar al tirano y hacerlo rendir cuentas. En sus últimos días, Mussolini buscaba escapar, pero fue alcanzado por sus perseguidores. Su ejecución sumaria y la posterior exhibición pública de su cuerpo marcaron un punto final simbólico al régimen fascista italiano y a la era de terror que había impuesto sobre la población.


