Cultura

Pérez-Reverte en Buenos Aires: Alatriste regresa más amargo y la Ilustración se desmorona

El escritor español presenta su novela en la Feria del Libro y reflexiona sobre la guerra, la destrucción de Occidente y la amenaza de los tecnócratas.

Redacción3 min de lectura
Pérez-Reverte en Buenos Aires: Alatriste regresa más amargo y la Ilustración se desmorona
Pérez-Reverte en Buenos Aires: Alatriste regresa más amargo y la Ilustración se desmorona

Arturo Pérez-Reverte llegó a Buenos Aires para presentar Misión en París, la nueva entrega de su saga del capitán Alatriste catorce años después de su última aventura. En diálogo con el medio, el autor español reflexiona sobre un personaje que ha envejecido junto a él: más oscuro, más desesperado, cargado de remordimientos. El libro será presentado el próximo sábado en la Feria del Libro, a las 16.

Pérez-Reverte subraya que Alatriste ha vuelto porque los lectores lo pedían, porque se cumplían treinta años del primer libro, pero también porque él mismo necesitaba verificar si podía recuperar ese mundo después de tanto tiempo. "Alatriste no soy yo, pero es verdad que él mira el mundo como lo miro yo", afirma. El personaje regresa con más peso en los hombros: tiene más pasado que futuro, y los fantasmas del camino lo persiguen con mayor intensidad.

El escritor reconoce que la presión de los lectores fue determinante. "Hay gente muy fanática, que no lee nada mío más que a Alatriste; hay gente que lleva tatuadas sus frases", relata. Algunos llegaban a insultarlo por no traer de vuelta al personaje. Pero para Pérez-Reverte, que tiene 75 años, el retorno también significaba enfrentar un desafío creativo: releer sus propias obras, revistar un universo que había dejado atrás y, por primera vez, leer su propio trabajo como lo hace un lector, no como autor.

La novela contiene un homenaje a Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas, una deuda que el escritor llevaba desde la infancia. "Desde pequeño he soñado con Los tres mosqueteros. El regreso de Alatriste era la ocasión de saldar esa deuda", explica. El proceso fue arduo: obligó a Pérez-Reverte a releer los siete libros anteriores de la saga, un ejercicio que describe como original y revelador.

Sobre la posibilidad de más novelas de Alatriste, el autor es cauteloso. "No hay nada más triste que un escritor que esté muerto y no lo sabe", advierte. A sus 75 años, calcula que le quedan entre cuatro y cinco libros. No puede equivocarse: el tiempo es un lujo que ya no posee. Si continúa la saga dependerá de si mantiene la lucidez intelectual que demanda la escritura.

Además, Pérez-Reverte tiene otras prioridades urgentes. El 7 de mayo sale en Argentina Enviado especial, un libro que recopila sus crónicas de guerra. El autor fue corresponsal en conflictos reales durante décadas, y desde esa experiencia despliega una reflexión sombría sobre la violencia humana. "El error del hombre moderno es pensar que la guerra es algo superado, como la violencia, la misoginia", plantea. La guerra forma parte de la naturaleza humana, junto con la vanidad, la ambición y la lujuria. Los mecanismos cambian —ya no se incendian ciudades como Troya—, pero el impulso destructivo permanece.

Observando Ucrania y Oriente Medio, Pérez-Reverte diagnostica una enfermedad civilizatoria. Lo que la Ilustración europea logró construir —con sus ideales de progreso, derechos humanos, libertades y democracia— se desmorona desde adentro. Los europeos y, por extensión, los argentinos (incluidos en esa "franja cultural" occidental) son cómplices. "Occidente es la única civilización que ha tenido que hacer autocrítica para mejorar. Pero esa autocrítica, en lugar de utilizarla para la paz, la hemos utilizado para destruirnos", sentencia.

Rechaza el optimismo ingenuo que posguerra dejó tras la pandemia. "He visto muchas desgracias en mi vida y no he visto nunca al ser humano salir mejor de ninguna de ellas", afirma. Las traumas generan rencores, frustraciones, claudicaciones. El ser humano olvida las lecciones y repite sus errores. "Cuando has leído, cuando has vivido de una manera razonable, no puedes ser optimista", concluye con crudeza.

Para Pérez-Reverte, el enemigo no es solo Trump o Putin, sino algo más estructural. "Trump es un síntoma del problema, no el problema", advierte. La verdadera amenaza viene de los tecnócratas de Silicon Valley, las grandes corporaciones, los grandes grupos financieros. La dictadura que avanza no es política en el sentido tradicional: es tecnocrática, empresarial. El error común es creer que la amenaza es el fascismo o el comunismo clásicos. La realidad es distinta y más silenciosa. Lo que se destruye es la capacidad del hombre de ser libre, individual, pensativo, creativo, independiente y democrático. Y mientras el mundo grita slogans de libertad, nunca hemos sido menos libres.

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