Economía

Raúl Prebisch, 40 años después: la vigencia de centro y periferia

El economista argentino murió en 1986, pero sus conceptos sobre desarrollo e intercambio desigual siguen moldeando el análisis de América Latina.

Redacción3 min de lectura
Raúl Prebisch, 40 años después: la vigencia de centro y periferia
Raúl Prebisch, 40 años después: la vigencia de centro y periferia

Raúl Prebisch falleció el 29 de abril de 1986 a los 85 años, pero su legado intelectual permanece vivo en el debate económico latinoamericano. El economista argentino fue una figura multifacética: gerente general del Banco Central, secretario ejecutivo de la CEPAL y asesor de gobiernos durante más de cinco décadas. Su trayectoria pública comenzó a principios de los años treinta y atravesó momentos críticos de la historia económica regional.

La contribución más duradera de Prebisch fue la teoría conocida como tesis Prebisch-Singer, presentada en 1949 en un informe de la CEPAL. En ese documento, cuestionó la división internacional del trabajo que relegaba a América Latina a productor de alimentos y materias primas. "La realidad está destruyendo aquel pretérito esquema", escribió, argumentando que las guerras mundiales y la crisis económica habían demostrado las posibilidades industriales de la región. Esta formulación rompió con el pensamiento económico ortodoxo de la época.

Prebisch no fue un teórico alejado de la realidad. Durante la Gran Depresión de los años treinta, presenció cómo los mecanismos automáticos de corrección de la economía fallaban. Cuando el Banco Central abrió sus puertas en 1935, le ofrecieron la presidencia, cargo que rechazó por su juventud, con solo 34 años. Bajo su gestión como gerente general, desde 1935 hasta 1943 cuando fue echado por Juan Domingo Perón, la institución ganó prestigio y capacidad analítica. Estudios posteriores sobre ese período bancario hablan siempre de "la era Prebisch", no de Bosch, quien fue presidente nominal.

Su análisis combinaba rigor estadístico con una comprensión dinámica de los ciclos económicos. Aunque no utilizaba herramientas econométricas avanzadas, sus escritos de los años treinta muestran un esfuerzo sistemático por explicar la economía argentina con los datos disponibles, buscando identificar patrones de comportamiento cíclico. En el capítulo introductorio de la Memoria del Banco Central de 1938, este enfoque gráfico y dinámico resulta evidente.

La idea de centro y periferia es quizás su aporte más perdurable. Prebisch observó que los mismos shocks económicos impactan de manera radicalmente diferente según la posición de cada país en el sistema internacional. En la crisis de 1930, mientras algunos argentinos huían del peso hacia la libra esterlina, ningún británico hacía lo inverso. El ajuste externo fue brutal para Argentina, leve para Inglaterra. Cuatro décadas después, durante la crisis subprime de 2008, el mismo fenómeno se reprodujo: la periferia sufrió más que el centro.

Prebisch fue pragmático y evolucionó según las circunstancias. En 1949 aconsejaba a América Latina proteger su industrialización mediante sustitución de importaciones. Seis años después, como asesor de la Revolución Libertadora, afirmaba que Argentina había castigado excesivamente su producción agropecuaria y necesitaba ingresar al FMI y al Banco Mundial. Incluso en 1984, siendo asesor del presidente Raúl Alfonsín, se atrevió a declarar públicamente que las políticas del ministro Bernardo Grinspun no eran viables.

Su capacidad de influencia en el plano internacional fue notable. Cuando la CEPAL abrió su oficina en Washington en 1951, contrató al canadiense David H. Pollock para que actuara como intermediario con autoridades estadounidenses. En esa época, el anticomunismo dominaba la capital norteamericana y el desarrollismo de Prebisch resultaba sospechoso. Pollock debía presentar las políticas elaboradas en Santiago de Chile, confrontar mitos y ser los ojos y oídos de Prebisch para evitar que controversias socavaran las relaciones entre Estados Unidos y la comisión.

Cuatro décadas después de su muerte, los conceptos de Prebisch no son arqueología intelectual. Los términos de intercambio entre países ricos y pobres siguen deteriorándose en períodos de crisis global. Las asimetrías entre centro y periferia persisten y generan políticas económicas diferenciadas. Su advertencia sobre los peligros de trasplantes mecánicos de modelos desarrollados en otros contextos cobra nueva relevancia en debates sobre integración regional y dependencia tecnológica. Prebisch murió, pero su análisis de cómo la realidad supera los esquemas teóricos convencionales permanece como referencia obligada para entender América Latina.

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