Cultura

Tomás Saraceno: «Hay que reorientar para quién y con quién hacemos»

El artista tucumano radicado en Berlín trabaja con comunidades indígenas de Salta para crear un Santuario del Agua con sal en las Salinas Grandes.

Redacción3 min de lectura
Tomás Saraceno: «Hay que reorientar para quién y con quién hacemos»
Tomás Saraceno: «Hay que reorientar para quién y con quién hacemos»

En una escuela de Cerro Negro, Salta, Tomás Saraceno les mostraba a los chicos renders del proyecto en el que trabaja hace meses. «¿Es un iglú? ¿Es un planeta?», gritaban los estudiantes intentando adivinar de qué se trataba. Este artista nacido en Tucumán y radicado en Berlín está desarrollando el Santuario del Agua, una instalación que crea junto a comunidades indígenas del norte argentino y que será construida con sal en las Salinas Grandes.

La inauguración está prevista para antes de fin de año. La obra consistirá en varios volúmenes construidos con sal en distintas escalas —de dos a treinta metros de diámetro y hasta quince metros de altura—, cuyas formas semicirculares se completarán al reflejarse sobre un estanque. Se concibe como un modelo de turismo comunitario y autogestionado por la población local. Por escaleras se podrá ascender y contemplar desde arriba los reflejos cambiantes de agua y luz.

Este verano, Saraceno recorrió varios puntos de Argentina, Chile y Bolivia junto a ocho representantes de las comunidades indígenas de Salta para aprender sobre la cosmovisión del pueblo atacameño. El resultado se reflejará en un libro y en una muestra que abrirá el 16 de julio en el museo Haus der Kunst de Múnich, que respalda el emprendimiento. Forman parte del proyecto Andrei Fernández, cofundadora de Textiles Semillas —una unión de más de quinientas tejedoras de Salta, Catamarca, Jujuy y Tucumán—, y Celeste Valero, tejedora de la Quebrada de Humahuaca.

La exposición en Múnich incluirá acciones performáticas, entre ellas la invitación a flotar en un río cercano. En toallas y trajes de baño disponibles habrá reproducciones de dibujos que chicos salteños hicieron inspirados en las nubes, bordadas por mujeres de la región. Se proyectarán imágenes del Santuario del Agua e Fly With Pacha, un film de la comunidad Aerocene que registró en 2020 la elevación de una escultura solar en las Salinas Grandes, presentada como «el vuelo más sustentable de la historia de la aviación».

Saraceno es arquitecto egresado de la UBA que ha trabajado con instituciones como el MIT, la NASA y la Sociedad Max Planck. Sus obras han sido expuestas en la Bienal de Venecia, el Museo Metropolitano de Nueva York, el Palais de Tokio y las Serpentine Galleries en Londres. En 2017 llenó una sala del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires con arañas para que crearan la telaraña más grande jamás exhibida.

Durante una escala en Buenos Aires, Saraceno cuestionó el propósito del arte contemporáneo. «Después de muchos años abocados al arte, uno pierde a veces el propósito, las esperanzas», expresó. «¿Qué estamos haciendo? ¿Embelleciendo museos en lugares donde ya no hace falta más? ¿Enriqueciendo colecciones guardadas en sótanos?» Sostuvo que con este proyecto tienen la esperanza de «recalibrar, reorientar el propósito: para quién, con quién, en beneficio de quién».

Criticó la forma en que se ha abordado históricamente el land art. «Pensemos en obras de James Turrel, Sol LeWitt o Walter De Maria, o lo que se hace ahora en Arabia Saudita. ¿En cuánto estuvieron involucradas las comunidades que viven en esos territorios?», preguntó. «No es digno transformar a las personas de las comunidades en mucamas de los ricos que sacan provecho», reflexionó sobre la explotación laboral en proyectos artísticos globales.

Los representantes de la Red Atacama, que comparte con las comunidades de Jujuy el salar Salinas Grandes, propusieron que en lugar de convocar académicos para hablar sobre las comunidades, fuera el pueblo atacameño quien contara su propia historia. Señalaron que este pueblo no solo habita Argentina, sino también Chile y Bolivia, en el desierto de Atacama, y que hablan una lengua llamada kunza. A partir de ese diálogo, surgió la idea de realizar un recorrido por todo ese territorio compartido.

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