Un edificio de 100 años con cúpula francesa que hoy funciona como sanatorio
Inaugurado en 1924 en Callao y Lavalle, el inmueble de estilo académico fue recientemente restaurado y alberga el Sanatorio Anchorena.

En la esquina de Callao y Lavalle, en San Nicolás, se alza un edificio de 6.000 metros cuadrados con una cúpula emblemática que domina el skyline porteño. Inaugurado en 1924, fue proyectado por el arquitecto Oscar Schoo Lastra junto a los ingenieros Edmundo Parodi y Angelo Figini. Hoy funciona como sanatorio especializado en cirugía ambulatoria, pero mantiene intacta su arquitectura de influencia francesa e italiana.
La obra responde al estilo académico Beaux-Arts que buscaba prestigiar la ciudad mediante cúpulas, mansardas y ornamentación clásica. El edificio desarrolla diez pisos con balcones y molduras, y posee una fachada simétrica decorada con criterio europeo. Una particularidad: la cúpula conoidal de 15 metros no es perfectamente circular, sino que se adapta a la esquina curva del lote, detalle muy típico del urbanismo parisino. Originalmente funcionó como residencia y oficinas, con locales comerciales en planta baja cuyas vidrieras aún se conservan.
Los departamentos originales eran semipisos que compartían palier y ascensor de categoría. Muchos materiales fueron traídos directamente desde Francia, y aún se mantienen herrajes de bronce en cerramientos y otros detalles constructivos de época. El inmueble se ubica en un Área de Protección Histórica declarada por el Gobierno de la Ciudad, lo que condicionó todas las intervenciones posteriores.
En la segunda mitad del siglo pasado dejó de usarse como vivienda. Pasó a manos del Instituto de Obra Social (I.O.S.) y luego estuvo vinculado a la Unión del Personal Civil de la Nación. Entre 1995 y 1997, el Estudio Alvarado, Font y Sartorio llevó a cabo la primera remodelación para adaptarlo a uso sanitario sin alterar la fachada histórica. A partir de 1998 funcionó el Instituto Quirúrgico del Callao. Desde entonces es el Sanatorio Anchorena del Callao.
En 2024 se completó una restauración integral de la cúpula a cargo de los arquitectos Marcela Gómez y Gerardo Pellegrino. Los trabajos incluyeron la reposición y reubicación de complementos originales en tejas de pizarra y zinc, respetando criterios de compatibilidad, reversibilidad y mínima intervención. "Como es patrimonio cultural, se cumplieron todas las normativas de mantenimiento de la fachada. Se trabajó en toda la cúpula, en el cupulín y el pararrayos que nunca se habían tocado hasta ese momento", explica Leonardo Martínez, jefe de mantenimiento con más de dos décadas en el lugar.
La cúpula se inicia en el piso 10, donde funciona un auditorio para 80 personas. Allí se realizan semanalmente reuniones científicas, conferencias y charlas profesionales. Según Diego Halac, director médico del sanatorio, el espacio también permite seguir intervenciones quirúrgicas en directo desde el auditorio mediante cámaras conectadas a proyectores. En ese mismo nivel funcionan oficinas y una sala de reuniones revestida en madera, coronada por la cúpula y conectada por una escalera caracol con estrechos peldaños. Desde cada ventana se vislumbra un rincón diferente de Buenos Aires.
Hoy el Anchorena del Callao opera como hospital de día especializado en cirugía ambulatoria de baja complejidad. Ofrece endoscopías digestivas, cirugía oftalmológica y un servicio reconocido de diagnóstico por imágenes. El inmueble ejemplifica una adaptación funcional exitosa que preservó la identidad arquitectónica original, permitiendo que una joya del patrimonio urbano del siglo pasado continúe cumpliendo un rol activo en la ciudad.


