Una centella mató 33 terneros y generó pérdidas por $40 millones
El rayo cayó sobre el alambrado de un campo en Líbano durante una tormenta eléctrica sin lluvia; los animales murieron electrocutados.

Una descarga eléctrica sobre el alambrado de un campo en Líbano, partido de General La Madrid, fulminó 33 terneros durante una tormenta registrada el martes pasado. El evento climático inusual provocó pérdidas superiores a los $40 millones para la empresa familiar propietaria del establecimiento La Delia. El fenómeno ocurrió en condiciones de tormenta seca, es decir, sin precipitaciones en el momento del impacto.
Ricardo Hoffmann, dueño del campo, explicó que el comportamiento natural del rodeo ante estos eventos precipitó la tragedia. "El animal, naturalmente ante la tormenta, quiere escapar y se va en grupo contra los alambres. Donde llega al alambre se quedan amontonados", relató. Cuando la centella impactó sobre el cerco perimetral, la corriente eléctrica alcanzó de lleno a los vacunos que se encontraban amontonados contra el metal.
El lote afectado formaba parte de un grupo total de aproximadamente 100 animales de la raza Aberdeen Angus. Los terneros muertos pesaban alrededor de 200 kilos cada uno y se encontraban en plena etapa de desarrollo dentro del sistema productivo. Hoffmann había planeado continuar su proceso de recría y engorde para comercializarlos como animales terminados dentro de un año.
En términos financieros, la pérdida del valor directo de la hacienda representa un golpe superior a los $40 millones. Sin embargo, Hoffmann señaló que, si bien se trata de una "descapitalización importante", es un revés asimilable para la estructura de la empresa. "Esto después se recupera con trabajo, con mayor producción, con mejorar los índices productivos del campo", indicó. "Es una pérdida importante, pero también es un riesgo que tenemos todos los productores. No son normales, pero sabés que pueden suceder", planteó.
El establecimiento La Delia pertenece a una familia con tradición en el sector agropecuario a lo largo de varias generaciones. Hoffmann, quien reside en Olavarría a 130 kilómetros del campo, también administra otras parcelas productivas en el partido de Azul. La zona de Líbano se caracteriza por ser de producción mixta, aunque en este campo predomina la actividad ganadera.
Más allá del impacto numérico en los balances, Hoffmann remarcó el efecto anímico que generan estos episodios. "Es una situación triste para uno y para los empleados que están ahí, que lo sufren y lo ven. También hay que pensar desde el punto de vista de que no le pasó a ninguna persona tampoco, que están trabajando allí en el campo", describió. El productor trazó una división entre los problemas estructurales del sector y las fatalidades climáticas. "Nosotros podemos renegar de muchos aspectos, de cuestiones que tienen que ver con el estado de los caminos rurales, con los mercados, con los precios. Pero estas son situaciones que nadie las puede manejar", dijo. "No es culpa de nadie, es culpa de la naturaleza. Los alambres están puestos y, al estar los alambres, también está el riesgo. Esta vez le tocó a uno", sintetizó.


